{"id":3810,"date":"2016-10-31T18:47:56","date_gmt":"2016-10-31T23:47:56","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=3810"},"modified":"2022-08-26T16:35:25","modified_gmt":"2022-08-26T16:35:25","slug":"georges-franju-les-yeux-sans-visage-1959","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/10\/31\/georges-franju-les-yeux-sans-visage-1959\/","title":{"rendered":"Georges Franju: Les Yeux Sans Visage (1959)"},"content":{"rendered":"<p>Desde los inicios de la historia del cine el horror, la fantas\u00eda y la ciencia han tenido una conexi\u00f3n, aunque sea al menos circunstancial. Producto de una mentalidad cient\u00edfica y emprendedora de finales del siglo XIX, el cinemat\u00f3grafo ofreci\u00f3 una ventana de difusi\u00f3n tecnol\u00f3gica que se fue desarrollando a la par de las historias de ficci\u00f3n, cada vez m\u00e1s elaboradas y apropiadas de su medio. M\u00e1s all\u00e1 de pensar en las adaptaciones de Julio Verne hechas por \u201cel otro Georges\u201d, saltamos a <em>Das Cabinet des Dr. Caligari <\/em>(Robert Wiene, 1920) y sus observaciones sobre la psiquiatr\u00eda y las pesadillas totalitarias<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, la celebraci\u00f3n de la egiptolog\u00eda moderna en <em>The Mummy <\/em>(Karl Freund, 1932) o la seminal <em>Frankenstein<\/em> (1931) de James Whale, una pel\u00edcula tan influyente que incluso 60 a\u00f1os despu\u00e9s se sigue jugando con la misma premisa del homicida reanimado a partir de <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/10\/16\/rachel-talalay-ghost-in-the-machine-1993\/\">electrochoques<\/a>.<\/p>\n<p>Si nos detenemos a observar, estas tres pel\u00edculas est\u00e1n vinculadas con la guerra de alguna manera: los guionistas Hans Janowitz y Carl Mayer (quien luego ser\u00eda el guionista de cabecera de F. W. Murnau, otro tit\u00e1n del horror) escriben <em>Das Cabinet<\/em> tras sus horribles experiencias con el ej\u00e9rcito durante la Primera Guerra Mundial; en esa misma guerra James Whale es hecho prisionero por los alemanes, y es tras las l\u00edneas enemigas donde descubre su pasi\u00f3n por el drama y la puesta en escena. Karl Freund, cinemat\u00f3grafo de <em>Metropolis<\/em> (1927), no vive la guerra de primera mano, aunque su ascendencia jud\u00eda lo motiva a huir de Alemania para evitar un horrible destino, inminente a la vuelta de unos pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p>La Segunda Guerra Mundial trae consigo m\u00e1s im\u00e1genes escalofriantes para todos los frentes involucrados: los pogroms y linchamientos de diferentes grupos \u00e9tnicos; la \u201cmedicina\u201d s\u00e1dica y sin prop\u00f3sito del <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=a_7TMeDTX_U\">\u00c1ngel de la Muerte<\/a>, Josef Mengele; las pilas de cad\u00e1veres congelados en el frente oriental y, por supuesto, los campos de concentraci\u00f3n en todas sus variedades, desde los gulags rusos hasta los muros de Auschwitz II-Birkenau, pasando por las prisiones de la guerra Sino-Japonesa. El fin del conflicto en agosto de 1945 no disipa los fantasmas de estos cr\u00edmenes, y en Europa se pretende no traerlos de vuelta a trav\u00e9s del entretenimiento, por lo que aparece una censura impl\u00edcita en el cine de horror, de entrada un medio narrativo vilipendiado y considerado de poca monta entre los c\u00edrculos art\u00edsticos de la \u00e9poca.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-3812\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/10\/1031_georgesfranju_1.png?w=474\" alt=\"1031_georgesfranju_1\" width=\"474\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>La censura francesa a los excesos de sangre, la aversi\u00f3n brit\u00e1nica al maltrato animal y la inquietud que generaban los cient\u00edficos locos en Alemania (ver: Mengele) generaron un caldo de cultivo para la existencia de <em>Les Yeux Sans Visage<\/em> (Los ojos sin rostro), una afrenta directa a estas normas t\u00e1citas, en la que un m\u00e9dico loco tortura animales mientras corta rostros de mujeres frente a la c\u00e1mara.<\/p>\n<p>Partiendo de esa premisa tal vez sea prudente pensar en <em>Les Yeux<\/em> como una curiosidad de autocinema, proyectada en doble funci\u00f3n con alguna pel\u00edcula de escaso presupuesto dirigida por William Castle (\u00bfQuiz\u00e1 <em>House on Haunted Hill <\/em>con Vincent Price?), y pueden sentirse en lo correcto si llegaron a pensarlo, estimados lectores. En efecto, la pel\u00edcula viaj\u00f3 a Estados Unidos con un nuevo nombre en su pasaporte,\u00a0 <em>The Horror Chamber of Dr. Faustus<\/em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>, y fue proyectada de la mano de <em>The Manster<\/em> (1962), aunque <em>Les Yeux<\/em> se hizo destacar por lo especial de su factura y la elegancia y sutileza de su texto. Aunque sea posible leerla como una denuncia de los horribles l\u00edmites de la ciencia al ser empleada con fines nefastos, es un relato sobre identidad, culpa y castigo en el que la crueldad comparte la luz del escenario junto a la inmensa y cuidada cantidad de objetos quir\u00fargicos con los que el Dr. G\u00e9nessier (Pierre Brasseur) intenta restaurar el rostro de su hija, la joven y trastornada Christiane (Edith Scab), quien ha sufrido un horrible accidente automovil\u00edstico y ahora requiere un suministro constante de mujeres igual de j\u00f3venes y bellas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-3813\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/10\/1031_georgesfranju_2.png?w=474\" alt=\"1031_georgesfranju_2\" width=\"474\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>La direcci\u00f3n meticulosa y cuidada se nota desde la primera escena, en la que somos invitados a una vista subjetiva desde un carro que recorre la oscuridad de la campi\u00f1a francesa mientras suena una versi\u00f3n malvada del tema musical de <em><a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=1KGjYNEDmV8\">Les 400 Coups<\/a><\/em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>, compuesta por el exc\u00e9ntrico pol\u00edmata Maurice Jarre. Pierre Brasseur lleva sobre su espalda buena parte del \u00e9xito de esta pel\u00edcula, en la que su interpretaci\u00f3n del Dr. G\u00e9nessier es tan macabra y espeluznante como cercana a la realidad: un hombre pragm\u00e1tico y de familia (que podr\u00eda ser cualquiera de nosotros) hace lo indecible para ayudar a su hija, y as\u00ed mismo logra aprovechar sus influencias como m\u00e9dico respetado para eludir a las autoridades y a los investigadores que est\u00e1n tras la pista de las mujeres desaparecidas. Volviendo a las comparaciones inapropiadas, es tal vez un sano regreso a <em>Metropolis<\/em>, donde el Dr. Rotwang construye el robot de Maria en un intento de emular a Hel, su amada y difunta esposa.<\/p>\n<p>No obstante, es en el inusual papel de Christiane donde el horror se complementa con la compasi\u00f3n, un personaje que subvierte a futuro al \u201cmonstruo desfigurado\u201d, dot\u00e1ndolo no solo de personalidad sino tambi\u00e9n de un inmenso dolor por su condici\u00f3n. La pel\u00edcula toma la leyenda de la condesa Bathory y la dobla en la punta como un alambre dulce, permiti\u00e9ndole a Christiane reconocerse en las otras mujeres que, como ella, desaparecieron de las vidas de los otros tras un accidente, y llegan a hacer parte de su rostro necrotizado. Las numerosas iteraciones de m\u00e1scaras, vendajes y espejos refuerzan este efecto, y transforman una horrible experiencia m\u00e9dica en un evento et\u00e9reo y sublime, como el vuelo de unas palomas blancas que, como Christiane, han sido enjauladas en contra de su voluntad. Franju tiene una habilidad excepcional para hacer esta transformaci\u00f3n, algo que se evidencia en su primer cortometraje, <em>Blood of the Beasts <\/em>(1949), en la que escenas de un matadero de caballos y reses son yuxtapuestas con vistas de la Ciudad de las Luces, una Paris quieta de madrugada. As\u00ed mismo, la belleza que surge de los actos horribles del Dr. G\u00e9nessier es retratada con las herramientas de la objetividad documental, pero con la disposici\u00f3n de narrar un relato fant\u00e1stico.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-3814\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/10\/1031_georgesfranju_3.png?w=474\" alt=\"1031_georgesfranju_3\" width=\"474\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>El reconocimiento a esta pel\u00edcula no es tan alto como deber\u00eda ser, pero da evidencia de lo proclives que son los franceses al horror altamente estilizado, sensual y ultraviolento, y ha sido la semilla para producciones audiovisuales de todo tipo de factura, desde la intrigante y delicada <em>La Piel que Habito <\/em>(2011) de Pedro Almod\u00f3var, pasando por <em>Face-Off<\/em> (1997) de John Woo, el remake poco elegante que es <em>Les Predateurs de la Nuit<\/em> (1987) de Jess Franco, y por supuesto el episodio <em>A Imagen y Semejanza<\/em> de la serie hispanoamericana <em>Decisiones Extremas<\/em>. De todas estas producciones, sin importar su mensaje, prop\u00f3sito o calidad, hay un elemento que prevalece y nos lleva a im\u00e1genes de profunda belleza e incomodidad: un par de ojos muy abiertos y observantes, detr\u00e1s de una m\u00e1scara.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-large wp-image-3815\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/10\/1031_georgesfranju_4.png?w=474\" alt=\"1031_georgesfranju_4\" width=\"474\" height=\"267\" \/><\/p>\n<p>____________________________<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Para ampliar en este tema se recomienda leer el libro\u00a0<em>From Caligari to Hitler\u00a0<\/em>de Sigfried Kracauer, en el que el te\u00f3rico de cine indaga sobre la mentalidad y obediencia inherente de los ciudadanos de la Alemania del Weimar, y su necesidad subconsciente de un dictador.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Lo cual nos deber\u00eda llevar inmediatamente a otro Dr. Faustus, particularmente a <em>Faust<\/em> (1926) del ya mencionado Friedrich Wilhelm Murnau. Recordada hoy en d\u00eda por sus hermosos efectos especiales y por su influencia sobre <em>Fantasia<\/em> (1940) de Walt Disney, en particular la secuencia \u201cNight on Bald Mountain\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Otra pel\u00edcula de 1959 que, como sobra recordarlo, empieza con una vista de Paris desde un veh\u00edculo en movimiento, mientras ruedan los cr\u00e9ditos iniciales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde los inicios de la historia del cine el horror, la fantas\u00eda y la ciencia han tenido una conexi\u00f3n, aunque sea al menos circunstancial. Producto de una mentalidad cient\u00edfica y emprendedora de finales del siglo XIX, el cinemat\u00f3grafo ofreci\u00f3 una ventana de difusi\u00f3n tecnol\u00f3gica que se fue desarrollando a la par de las historias de &hellip; <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/10\/31\/georges-franju-les-yeux-sans-visage-1959\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">Georges Franju: Les Yeux Sans Visage (1959)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":4204,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,23],"tags":[50,105,111,291,304,317,341,351,452,591],"class_list":["post-3810","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-una-semana-de-horror","tag-50s","tag-auteur","tag-bn","tag-francia","tag-georges-franju","tag-halloween","tag-horror","tag-influencia","tag-muerte","tag-semana-de-horror"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3810","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3810"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3810\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5649,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3810\/revisions\/5649"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4204"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3810"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3810"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3810"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}