{"id":3785,"date":"2016-10-19T14:24:43","date_gmt":"2016-10-19T19:24:43","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=3785"},"modified":"2022-11-17T22:17:06","modified_gmt":"2022-11-17T22:17:06","slug":"d-a-pennebaker-dont-look-back-1967","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/10\/19\/d-a-pennebaker-dont-look-back-1967\/","title":{"rendered":"D.A. Pennebaker: Dont Look Back (1967)"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el que tus hijos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de tu mandato<\/strong><\/p>\n<p>La d\u00e9cada de los sesenta se destaca por sembrar la semilla de la discordia social a una escala global. Tal como lo retrata el impecable drama <em>Mad Men<\/em>, durante esos a\u00f1os los ideales liberales estallaron en manifestaciones sociales de todo tipo: el movimiento de derechos civiles de los afroamericanos, el surgimiento de posturas feministas, la liberaci\u00f3n sexual, las protestas en contra de la Guerra de Vietnam, entre muchas otras. Las secuelas de la Segunda Guerra Mundial, las crisis econ\u00f3micas y el asesinato de Kennedy fueron tan solo algunos de los factores que desencadenaron el sinsabor en multitudes que no hallaban justicia en las convenciones pol\u00edticas de Occidente. La proliferaci\u00f3n del arte fue fundamental para darle una voz de aliento est\u00e9tico a todos estos reclamos, y la m\u00fasica fue su medio m\u00e1s efectivo para conquistar a aquellas juventudes revoltosas que buscaban reconstruir su crisis de identidad.<\/p>\n<p>A finales de 1964 Bob Dylan ya era un icono de la m\u00fasica protesta. Aunque no era una categor\u00eda de su agrado, sus composiciones inevitablemente marcaron un hito en varios de los movimientos sociales se\u00f1alados anteriormente. Sus letras, cargadas de a\u00f1oranzas y de personajes que se enfrentaban en\u00a0la lucha de clases, conmovieron a aquellos oyentes que buscaban en la m\u00fasica m\u00e1s que un escandaloso movimiento de caderas. En un lapso de quince meses public\u00f3 <em>The Freewheelin\u2019 Bob Dylan<\/em>, <em>The Times They Are a-Changin\u2019 <\/em>y <em>Another Side of Bob Dylan<\/em>, tres \u00e1lbumes fundamentales para la renovaci\u00f3n l\u00edrica de la m\u00fasica popular. La monumentalidad de canciones como \u201cBlowin\u2019 in the Wind\u201d y de \u201cThe Times They Are a-Changin\u2019\u201d y la crudeza de \u201cMasters of War\u201d, \u201cThe Lonesome Death of Hattie Carroll\u201d y \u201cChimes of Freedom\u201d cautivaron a los oyentes que buscaban alternativas al ingenuo populismo de las primeras composiciones de The Beach Boys y de The Beatles<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>. Varios l\u00edderes sociales \u2013Martin Luther King, Jr., Joan Baez, Joyce Carol Oates- exaltaron los versos de Dylan, los cuales acompa\u00f1aron varias protestas pac\u00edficas, particularmente la multitudinaria Marcha de Washington de 1963. Sumado a eso, varios artistas de \u00e9lite cosecharon \u00e9xito (y dinero) al versionar varios de estos temas. En cierta medida el joven Dylan hab\u00eda logrado su cometido: hacer eco con sus denuncias sociales en pro de un futuro esperanzador.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5103\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_1.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"738\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_1.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_1-300x225.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_1-768x577.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, el entusiasmo propio de cualquier joven adulto contagi\u00f3 de experimentaci\u00f3n a Dylan y en marzo 8 de 1965 dio a conocer su composici\u00f3n m\u00e1s radical: \u201cSubterranean Homesick Blues\u201d. Este tema, interpretado con una guitarra el\u00e9ctrica y plagado de versos libres declamados con la velocidad de una borrasca, fue una aberraci\u00f3n para aquellos puristas que se rehusaban a perder la imagen de aquel bardo que era admirado por su guitarra ac\u00fastica y su arm\u00f3nica. Con \u201cSubterranean\u2026\u201d Dylan le escupi\u00f3 a la tradici\u00f3n que \u00e9l mismo hab\u00eda instalado y, para no dejar su cambio al azar, public\u00f3 dos semanas despu\u00e9s <em>Bringing It All Back Home<\/em>, su obra m\u00e1s pol\u00e9mica a la fecha. Cargada de bromas, sonidos distorsionados y rudeza, el cantautor mostr\u00f3 una faceta influenciada fuertemente por la literatura beat (en especial por su gran amigo Allen Ginsberg) y por el fluir de conciencia vanguardista. El ejemplo m\u00e1s evidente es el contraste entre la apaciguante \u201cBob Dylan\u2019s Dream\u201d del lado B de <em>The Freewheelin\u2019 Bob Dylan <\/em>y \u201cBob Dylan\u2019s 115th Dream\u201d, su escandalosa y electrizante contraparte. Los cambiantes tiempos de los cuales Dylan pregonaba hace algunos meses por fin lo hab\u00edan alcanzado.<\/p>\n<p><em>Dont Look Back <\/em>documenta las secuelas inmediatas de esta radical propuesta. Dirigido por el virtuoso D.A. Pennebaker (m\u00e1s conocido por su trabajo en el Monterrey Pop Festival), este filme retrata la gira de verano de 1965 en Inglaterra, justo despu\u00e9s de haber publicado <em>Bringing It All Back Home <\/em>y antes de su emblem\u00e1tica aparici\u00f3n en el Newport Folk Festival, aquel repertorio en el que apareci\u00f3 por primera vez en p\u00fablico junto a su guitarra el\u00e9ctrica. La r\u00fastica t\u00e9cnica de Pennebaker acompa\u00f1a adecuadamente la transformaci\u00f3n de Dylan al retratar a un artista en un estado de plenitud creativa y de mudas dubitaciones. El compositor defiende su nueva postura y la ruptura de las expectativas de su p\u00fablico mientras halla la vitalidad que lo acompa\u00f1ar\u00e1 el resto de su vida art\u00edstica. Aunque sea acompa\u00f1ada de un estado de intranquilidad y del excesivo consumo de cigarrillo que degradar\u00e1 su voz en la siguiente d\u00e9cada, es justamente esta renovaci\u00f3n la que cementar\u00e1 la leyenda de Dylan tal como la conocemos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5104\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_2.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"733\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_2.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_2-300x224.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_2-768x573.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>La primera escena del documental es un tropo cinematogr\u00e1fico como ning\u00fan otro: el minimalista pero emancipador video de \u201cSubterranean Homesick Blues\u201d. Para quienes no lo conocen, es considerado como el primer video musical en <em>stricto sensu<\/em>: en \u00e9ste Dylan despliega varios atractivos carteles cuyos mensajes se sincronizan con las im\u00e1genes dad\u00e1 de la canci\u00f3n mientras un histri\u00f3nico Allen Ginsberg charla con Bob Neuwirth, su tour manager. A pesar de su sencillez, este experimental corto no s\u00f3lo abre el documental sino una infinitud de posibilidades para cualquier futuro videoclip: \u00e9stos no s\u00f3lo deb\u00edan limitarse a grabaciones de presentaciones en vivo o de falsos sets televisivos, tambi\u00e9n pod\u00edan proponer una mirada suplementaria a la m\u00fasica que retratan.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de dichos minutos merodear\u00e1 el resto del documental: \u00bfacaso los oyentes de Dylan est\u00e1n preparados para el cambio o es necesario darles un tiempo prudente de amnist\u00eda? \u00bfEs el nuevo Dylan una parodia que desfigura los mensajes de esperanza compuestos anteriormente? La respuesta que ofrece Pennebaker es contundente: ning\u00fan cambio radical est\u00e1 libre de pol\u00e9mica, sobre todo si es una deconstrucci\u00f3n iconoclasta. Cabe mencionar que este filme fue lanzado en 1967, es decir, dos a\u00f1os despu\u00e9s de la tormenta medi\u00e1tica que ocasion\u00f3 la adopci\u00f3n de una inofensiva guitarra el\u00e9ctrica. Todos aquellos espectadores que reciben el documental deben extra\u00f1arse al ver los pasos en falso con los que Dylan recibi\u00f3 a su p\u00fablico meses antes de desatar la inundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La gira retratada por el documentalista captura esos momentos de incertidumbre, esos puntos de fuga en los que Dylan lidia con su nuevo arte. Aunque su p\u00fablico todav\u00eda se complace de escuchar sus cl\u00e1sicos en formato ac\u00fastico (todas las canciones de dicha gira lo son), <em>Bringing It All Back Home <\/em>ya hac\u00eda estragos entre sus fan\u00e1ticos m\u00e1s ac\u00e9rrimos. Los periodistas lo invaden de preguntas relacionadas con su identidad, con la autenticidad de su mensaje y con su conexi\u00f3n con el movimiento folk. A esta y a otras inc\u00f3gnitas Dylan responde con \u201cThe Times They Are a-Changin\u2019\u201d (la cual es interpretada al menos cinco veces a lo largo del filme) o con un derroche de intolerancia en el que devela un somero delirio de persecuci\u00f3n. Aunque la historia le hallar\u00e1 la raz\u00f3n, no deja de ser llamativo c\u00f3mo al artista incluso le cuesta reconocer cu\u00e1nto le fastidia su popularidad o la comparaci\u00f3n con otros artistas (en especial con Donovan). Es ese mismo armaz\u00f3n el que lo cubre cada vez que quiere destrozar a un reportero al tergiversar sus preguntas, un acto cobarde pero efectivo para evitar preguntas est\u00fapidas. Ante todo, Dylan debe defender el aura de misticismo de cada una de sus composiciones. Tal como lo afirma uno de los reporteros, eso ocurre cuando un poeta llena una sala de conciertos y no un artista pop.<\/p>\n<p>Cabe mencionar que el \u00fanico reclamo directo a su sonido el\u00e9ctrico corre por cuenta de un grupo de j\u00f3venes groupies, es decir, de aquellos seguidores que deber\u00edan estar m\u00e1s de acuerdo con su nueva postura. Dylan, no obstante, quiere divertirse y darle un respiro a la pesadez de sus composiciones pasadas. Pennebaker est\u00e1 de acuerdo con su postura libertaria y por eso contribuye a documentar su cambio sin que lo acusen de traidor. \u00bfDe qu\u00e9 le sirve a Dylan que lo aplaudan si no entienden su serm\u00f3n? Sus canciones son demonios expulsados, los cuales dejan de ser parte de \u00e9l una vez son publicados. Si se apropia de la nueva ola el\u00e9ctrica es porque este sonido es el \u00fanico que puede canalizar su angustia escrituraria. Su m\u00fasica no contradice el mensaje original: el arte es emancipaci\u00f3n y debe estar por fuera de cualquier r\u00e9gimen totalizante. La arrogancia del compositor es abiertamente documentada en sus biograf\u00edas oficiales y ap\u00f3crifas<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a>; sin embargo, verlo disfrazar su genialidad de desinter\u00e9s es cautivante. Nadie quiere creerle cuando asegura que su obra es puro entretenimiento: puede que Dylan quiere vaciar sus mensajes pero no podr\u00e1 extinguir la llama de la creatividad. Es este acto contestatario el m\u00e1s radical de los movimientos art\u00edsticos de los sesenta, incluso mayor que el de sus colegas beatniks. <em>Dont Look Back <\/em>es el llamado simbolista<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> que tanto le gusta a Dylan: hay que ser siempre modernos, hay que estar siempre a la vanguardia.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5105\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_3.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"734\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_3.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_3-300x224.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_3-768x574.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>En los d\u00edas previos a la publicaci\u00f3n de este art\u00edculo se ha debatido con fuerza el reciente premio Nobel en literatura que recibi\u00f3 nuestro aclamado compositor. Aunque es un problema que se seguir\u00e1 discutiendo en los pr\u00f3ximos meses, <em>Dont Look Back <\/em>es un gran recordatorio de las barreras trasgredidas por su exuberante obra. Pennebaker hace un sabio trabajo al filmar a un Bob Dylan pr\u00f3ximo a estallar; ni siquiera menciona a \u201cLike a Rolling Stone\u201d o a <em>Highway 61 Revisited<\/em>, su <em>magnum opus<\/em> publicada una semanas despu\u00e9s de finalizar su gira por Inglaterra. Esos dos a\u00f1os de distancia entre lo filmado y lo estrenado pueden ser la vara de lo que se cuestionan en este momento: antes de juzgar, hay que tomar distancia de los hechos para contemplar su futuro impacto. Si bien se puede discutir si Dylan es un poeta o no (aunque para el autor de este art\u00edculo evidentemente lo es, y es uno de los m\u00e1s excelsos), no se puede negar su importancia cultural. Tal como ocurri\u00f3 en el momento en el que agarr\u00f3 una guitarra el\u00e9ctrica o en el que recibi\u00f3 esta condecoraci\u00f3n, la postura de Bob Dylan es una: no mirar atr\u00e1s. Lo que encuentre adelante ser\u00e1 el arte del que usted es digno.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5106\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_4.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"734\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_4.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_4-300x224.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2016\/10\/1019_dapennebaker_4-768x574.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>__________________<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Todos somos conscientes de la empalagosa popularidad de \u201cSurfin\u2019 U.S.A.\u201d y de \u201cI Wanna Hold Your Hand\u201d, canciones que dominaron los listados de Billboard durante dichos meses. Espero que tambi\u00e9n seamos conscientes de la pobreza de sus letras; sin decir que sean malas canciones (aunque para m\u00ed lo son), sus perpetuos estribillos no est\u00e1 a la altura siquiera de un verso de \u201cDon\u2019t Think Twice, It\u2019s All Right\u201d.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Es bien sabido que en su prolongado \u201cNever Ending Tour\u201d (el cual ha estado vigente desde 1988) Dylan suele tocar de espaldas al p\u00fablico o murmurar sus canciones sin vocalizar. No cualquier artista puede presumir de que sus espectadores compren entradas a sus conciertos solo para ver su gabardina.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> No hay que olvidar que la guitarra de Dylan se llama Rimbaud, tal como el <em>po\u00e8te maudit<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el que tus hijos est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de tu mandato La d\u00e9cada de los sesenta se destaca por sembrar la semilla de la discordia social a una escala global. Tal como lo retrata el impecable drama Mad Men, durante esos a\u00f1os los ideales liberales estallaron en manifestaciones sociales de todo tipo: el movimiento de &hellip; <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/10\/19\/d-a-pennebaker-dont-look-back-1967\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">D.A. 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