{"id":3616,"date":"2016-03-01T13:51:53","date_gmt":"2016-03-01T18:51:53","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=3616"},"modified":"2022-11-17T22:50:53","modified_gmt":"2022-11-17T22:50:53","slug":"katsuhiro-otomo-memories-1995","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/03\/01\/katsuhiro-otomo-memories-1995\/","title":{"rendered":"Katsuhiro Otom\u00f4: Memories (1995)"},"content":{"rendered":"<p>Para m\u00ed, recordar no es vivir. Cada vez que reflexiono sobre mi trayectoria en la vida, o que le intento dar una cronolog\u00eda a las cosas que ya no est\u00e1n a mi alcance, en ese instante muero un poco por dentro, y a su vez se marchitan todas las im\u00e1genes de momentos preciados que alcanzan a proyectarse en mi cabeza.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3638 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo02.png\" alt=\"0301_otomo0\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>Por supuesto, nuestro oprobio a la muerte y a sus innumerables misterios nos hace propensos a preservar estas memorias en objetos f\u00edsicos que podamos tener siempre a la mano, como memoriales de tiempos que ya fueron o incluso que no han sido todav\u00eda. En ocasiones, estos memoriales son artefactos de destrucci\u00f3n lenta y pausada, amenazando constantemente a aquellos que los contemplan. Un digno representante<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>, conocedor agudo de aquello que no fue y lo que tal vez no ser\u00e1, Katsuhiro Otomo produjo, supervis\u00f3 y dirigi\u00f3 parte de la tercera de sus c\u00e9lebres antolog\u00edas a mediados de los a\u00f1os 90, siguiendo ciertas tradiciones ya trazadas en su obra y en el canon de la ciencia ficci\u00f3n japonesa.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, se trata de la adaptaci\u00f3n de tres de sus mangas cortos, inicialmente pensados como un posible lanzamiento en formato OVA<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> pero que s\u00fabitamente evolucionan para ser exhibidos en la pantalla grande. El resultado de esta empresa es una memorable (<em>\u00a1J\u00e1!<\/em>), aunque irregular serie de visiones y ensayos con agendas muy distintas entre s\u00ed. Me explicar\u00e9 a fondo abordando cada uno de los tres segmentos por separado, en su orden de aparici\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Magnetic Rose &#8211; K\u014dji Morimoto<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3637 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo12.png\" alt=\"0301_otomo1\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>Es muy dif\u00edcil encontrar, en l\u00ednea o en medios escritos, una voz que est\u00e9 en desacuerdo con que este segmento es el mejor de toda la antolog\u00eda, a nivel narrativo, visual y musical. Es, a su vez, la que le da el honor al tr\u00edo de llamarse Memories, siendo el eje tanto del argumento como de la proverbial rosa magn\u00e9tica a la que hace referencia. Una misteriosa llamada de auxilio desv\u00eda la atenci\u00f3n de los tripulantes del Corona, un carguero espacial que recoge y desmantela chatarra a la deriva, y los lleva a un inusual cementerio espacial en \u00f3rbita de una enorme estructura. Entre estos tripulantes de diferentes nacionalidades y perfiles se encuentran Heintz y Miguel, quienes ingresan a la estructura y se encuentran de cara con sus memorias y m\u00e1s fuertes anhelos, matizados por la ubicua presencia de una cantante de \u00f3pera que parece pertenecer a otro tiempo y espacio muy lejano. Gradualmente, la misteriosa estructura empieza a emitir un campo magn\u00e9tico cada vez m\u00e1s fuerte, que altera e intensifica estas memorias, y hace m\u00e1s dif\u00edcil distinguirlas de la realidad.<\/p>\n<p>Morimoto, que es tambi\u00e9n co-fundador de la c\u00e9lebre y magn\u00edfica casa de animaci\u00f3n Studio 4\u00b0C, intenta alejarse al m\u00e1ximo posible del \u201ccampo magn\u00e9tico\u201d que es Katsuhiro Otom\u00f4, evitando los tropos post-apocal\u00edpticos por los que \u00e9ste es conocido y creando una historia sint\u00e9tica, con unos personajes f\u00e1cilmente reconocibles, desarrollada con fluidez a lo largo de los escasos 44 minutos de duraci\u00f3n. Los llamo escasos, porque f\u00e1cilmente la historia permite ser extendida y narrada en una pel\u00edcula de duraci\u00f3n normal, pero eso no aminora la admirable combinaci\u00f3n entre exposici\u00f3n, desarrollo de personajes y un argumento constantemente en marcha. Adem\u00e1s del exquisito trabajo visual est\u00e1 la m\u00fasica a cargo de Yoko Kanno (una favorita de Filmigrana<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a>), quien hace arreglos de <em>Madame Butterfly<\/em> de Giacomo Puccini para encajar en la decadente tumba espacial que es esta Rosa Magn\u00e9tica. La colaboraci\u00f3n entre Kanno y Morimoto resulta fruct\u00edfera, y se extiende a pel\u00edculas y trabajos posteriores entre los dos.<\/p>\n<p>Si hace falta establecer alg\u00fan est\u00fapido paralelo que facilite el reconocimiento de este mediometraje, la trama recuerda a otra c\u00e9lebre, homenejeada (y vilipendiada) obra del director sovi\u00e9tico Andrei Tarkovski, <em>Solaris<\/em> (1972), con los recuerdos que cobran vida en el ep\u00f3nimo y nefasto planeta. Es un director y una pel\u00edcula que no necesitan carta de presentaci\u00f3n, por lo que abandonar\u00e9 los paralelos aqu\u00ed. El enganche de este segmento no se puede negar, y me queda a la imaginaci\u00f3n que es el primero justamente para evitar que la audiencia se sienta confundida, perturbada o con simples y llanos deseos de salirse de la sala, un escenario plausible para las dos piezas que le siguen a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Stink Bomb \u2013 Tensai Okamura<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3634 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo22.png\" alt=\"0301_otomo2\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>Se sabe que el primer chiste del que se guarda registro en la historia de la humanidad fue concebido en la antigua Sumeria, alrededor del a\u00f1o 1900 A.C., y trata sobre flatulencias<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a>. Por este motivo no es de extra\u00f1ar que el segundo corto de la antolog\u00eda, m\u00e1s decantado al humor, tenga odores corporales como partes esenciales de la trama. Se podr\u00eda definir como una \u201cpieza de ritmo\u201d (o al menos as\u00ed la ha descrito Okamura en las entrevistas sobre Stink Bomb), ya que desde la musicalizaci\u00f3n de jazz hasta el perfil del protagonista, un intento de salariman mediocre y obtuso que se ve envuelto accidentalmente en un horrible escenario bioterrorista, tienen lugar una serie de momentos absurdos y vi\u00f1etas que no demandan un esfuerzo intelectual por parte del espectador (contrario a <em>Magnetic Rose<\/em>), y en cuyos beats y situaciones se espera explotar la risa que surge del schadenfr\u00ebude de ver a un hombre en motoneta que es perseguido por el ej\u00e9rcito y las fuerzas especiales japonesas debido a su olor fatal.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3635 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo32.png\" alt=\"0301_otomo3\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>Sin embargo, es una delicada labor en lo que a animaci\u00f3n se refiere, empezando con secuencias est\u00e1ticas que recuerdan a los episodios de bajo presupuesto de <em>Neon Genesis Evangelion<\/em> (1995), para ir evolucionando (al mismo tiempo que la nube de miasma del protagonista) en escenas pobladas por decenas de personajes en movimiento, soldados con uniformes detallados y reales, as\u00ed como aviones, tanques y carros de combate con s\u00edmiles en la realidad, todo en una explosi\u00f3n de movimiento y color. Su estilizaci\u00f3n es m\u00ednima, y el dise\u00f1o de personajes guarda una relaci\u00f3n mucho m\u00e1s cercana con los japoneses de ojos peque\u00f1os y frentes despejadas a los que Otom\u00f4 nos acerc\u00f3 con su obra culmen.<\/p>\n<p><strong>Cannon Fodder \u2013 Katsuhiro Otom\u00f4<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3633 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo42.png\" alt=\"0301_otomo4\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>Como el due\u00f1o de la tienda es quien cierra la tapia, el tercer segmento se distancia del camino recorrido por los dos anteriores, y marca pauta no solo gracias a su distop\u00eda extra\u00f1a y particularmente macabra, sino tambi\u00e9n por su presentaci\u00f3n y formato. Siendo el genio y trabajador incansable que es, Otom\u00f4 da la impresi\u00f3n de estar proyectando un documental de un d\u00eda de la vida de estos miserables artilleros, el cual ha sido grabado con una sola c\u00e1mara y logra, de alguna u otra manera, recorrer toda la ciudad sin hacer un solo corte<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a>. Resulta imposible de imaginar algo semejante en la vida real, por lo que este proyecto animado aprovecha la posibilidad de crear fondos y sets \u201cplegables\u201d que puedan permitir esa ilusi\u00f3n de continuidad entre escenarios, todos ambientados en una ciudad an\u00f3nima donde todos sus edificios tienen un ca\u00f1\u00f3n u ob\u00fas montado, y la vida de sus habitantes gira exclusivamente en torno a la fabricaci\u00f3n, mantenimiento y disparo de estos ca\u00f1ones, habiendo uno en especial, el #17, que eclipsa en tama\u00f1o a todos los dem\u00e1s, y cuyo retumbar hace las veces de campanario de actividades, lo que marca el antes y el despu\u00e9s de los d\u00edas de esta sociedad afablemente belicosa.<\/p>\n<p>Este proyecto animado de gran calibre (*ejem*) exige un retraso en la finalizaci\u00f3n y distribuci\u00f3n de la antolog\u00eda, y es el \u00faltimo de los tres en ser desarrollado.\u00a0 Existen numerosas alusiones y lecturas posibles en el corto, lo cual lo hace m\u00e1s exquisito de ver en repetidas ocasiones: desde la supuesta \u2018ciudad m\u00f3vil del enemigo\u2019 a la que le apuntan los ca\u00f1ones, que recuerda al eterno e invisible conflicto entre Ocean\u00eda, Eurasia y Asia Oriental en <em>1984 <\/em>de George Orwell, e incluso el parecido f\u00edsico del padre de familia protagonista al escritor ingl\u00e9s, hasta los uniformes, capotes y los mismos ca\u00f1ones, basados en modelos alemanes empleados entre la 1ra y la 2da Guerra Mundial, partiendo del ejemplar #17 y su semejanza al <a href=\"https:\/\/i.ytimg.com\/vi\/As3NzDQknVc\/maxresdefault.jpg\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Ca\u00f1\u00f3n Gustav<\/a>. Lejos de establecer un comentario cr\u00edtico o un se\u00f1alamiento espec\u00edfico, el segmento termina de forma abrupta y poco definitiva en el dormitorio donde empieza, y una m\u00fasica techno bastante anacr\u00f3nica le da la bienvenida a los cr\u00e9ditos finales.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n lejos, muy lejos de tener el <em>appeal<\/em> masivo y el encanto de la filmograf\u00eda de Hayao Miyazaki, la sordidez escalofriante de los dramas animados de Satoshi Kon (quien tiene cr\u00e9ditos de gui\u00f3n en los dos primeros segmentos) o la demencia absoluta de Mamoru Oshii, es una pieza que fluct\u00faa entre estilos, visiones y formas, relevante para todo aquel que quiera entender y abordar el amplio y rico universo de la ciencia ficci\u00f3n japonesa sin limitarse a los cl\u00e1sicos mechas o al venerable Godzilla, Rey de los Monstruos.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-3636 aligncenter\" src=\"https:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2016\/03\/0301_otomo52.png\" alt=\"0301_otomo5\" width=\"656\" height=\"352\" \/><\/p>\n<p>________<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Aclaro que no me refiero a que sea un portavoz o incluso un ejemplar de la destrucci\u00f3n, sino a alguien que la re-presenta y hace palpable para nuestros magros sentidos.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Para los no entendidos, se podr\u00eda decir que esto es m\u00e1s o menos el Directo-a-Video de la animaci\u00f3n japonesa, sin las implicaciones o sugerencias norteamericanas de una ausencia de calidad o una falta de confianza en el material para ser lanzado en cine.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Entre su grueso cuerpo de trabajo podemos encontrar joyas como la composici\u00f3n de la m\u00fasica de <em>Porco Rosso <\/em>(1992) como una notable excepci\u00f3n de la colaboraci\u00f3n entre Hayao Miyazaki y Joe Hishaishi; <em>Cowboy Bebop<\/em> (1998) y la banda The Seatbelts, creada con el \u00fanico fin de musicalizar este maravilloso western espacial; la cruda e implacable <em>Jin-Roh<\/em> (1999) de la que ya hemos hablado <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2011\/12\/19\/hiroyuki-okiura-jin-roh-1999\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">aqu\u00ed<\/a>, y la serie <em>Ghost in the Shell: Stand Alone Complex<\/em> (2002-2006), entre much\u00edsimas otras.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Perm\u00edtase conocer la historia por su <a href=\"http:\/\/www.reuters.com\/article\/us-joke-odd-idUSKUA14785120080801\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">propia cuenta<\/a>.<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> En realidad s\u00ed hay cortes, pero est\u00e1n usualmente escondidos sutilmente entre transiciones y otros peque\u00f1os y evocativos efectos de montaje.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para m\u00ed, recordar no es vivir. Cada vez que reflexiono sobre mi trayectoria en la vida, o que le intento dar una cronolog\u00eda a las cosas que ya no est\u00e1n a mi alcance, en ese instante muero un poco por dentro, y a su vez se marchitan todas las im\u00e1genes de momentos preciados que alcanzan &hellip; <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2016\/03\/01\/katsuhiro-otomo-memories-1995\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">Katsuhiro Otom\u00f4: Memories (1995)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":6353,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,27],"tags":[54,65,88,390,393,627],"class_list":["post-3616","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-wheres-the-love","tag-90s","tag-akira","tag-animacion","tag-katsuhiro-otomo","tag-koji-morimoto","tag-tensai-okamura"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3616","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3616"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3616\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6354,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3616\/revisions\/6354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6353"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3616"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3616"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3616"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}