{"id":3173,"date":"2015-02-16T16:55:39","date_gmt":"2015-02-16T21:55:39","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=3173"},"modified":"2022-08-27T18:08:45","modified_gmt":"2022-08-27T18:08:45","slug":"paul-thomas-anderson-magnolia-1999","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2015\/02\/16\/paul-thomas-anderson-magnolia-1999\/","title":{"rendered":"Paul Thomas Anderson: Magnolia (1999)"},"content":{"rendered":"<h5><strong>En el que perpetuamente habr\u00e1 82% de probabilidad de una lluvia torrencial.<\/strong><\/h5>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cWhen the sunshine don\u2019t work \/ the Good Lord bring the rain in\u201d<br \/>\nFragmento de la improvisaci\u00f3n musical de Dixon<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5050\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_1.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_1.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_1-300x124.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_1-768x318.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>Para reflexionar sobre la monumentalidad de <em>Magnolia<\/em> antes hay que tomar un respiro profundo, exhalar con parsimonia, repetir este proceso tres o cuatro veces m\u00e1s y recordar r\u00e1pidamente al cuentista Raymond Carver v\u00eda Robert Altman, el aclamado director de <em>M*A*S*H<\/em>, <em>The Player <\/em>y <em>Gosford Park<\/em>. En 1993, Altman present\u00f3 <em>Short Cuts<\/em>, un ambicioso LARGOmetraje cuyo tema central es la inquebrantable cadena de acci\u00f3n y reacci\u00f3n entre seres humanos. A partir de un heterog\u00e9neo grupo de angelinos, el filme se propone a entrecruzar los arcos narrativos de sus protagonistas desde la nimiedad o magnitud de sus acciones y, por supuesto, desde la casualidad de sus espor\u00e1dicos encuentros. Este proyecto surgi\u00f3 a partir de la lectura de la obra de Carver, quien una d\u00e9cada atr\u00e1s se hab\u00eda consolidado como uno de los cuentistas norteamericanos m\u00e1s reconocidos tanto por su obra como por su alcoholizado estilo de vida. Su simb\u00f3lica aridez y crudeza prosaica reflejaba un mundo suburbano occidental en el que s\u00f3lo algunos tr\u00e1gicos detonantes \u2013llamadas telef\u00f3nicas tensionantes, desbordantes mentiras y muertes accidentales- permit\u00edan a los protagonistas de sus historias escapar del aburrimiento de la microsc\u00f3pica rutina de la urbe. Aunque su obra err\u00f3neamente se iguala a la de sus coet\u00e1neos Charles Bukowski y John Cheever y con frecuencia se cuestiona la autenticidad de su autor\u00eda, Carver discretamente le dio un nuevo h\u00e1lito a la cuent\u00edstica mundial al retratar el deteriorado esp\u00edritu de la vida en comunidad mediante la denuncia de su propio malestar: su inestable e inagotable repetici\u00f3n a la espera de una abrupta sacudida. Hoy en d\u00eda es recordado por colecciones narrativas imprescindibles tales como <em>Will You Please Be Quiet, Please?<\/em>, <em>What We Talk About When We Talk About Love <\/em>y <em>Cathedral<\/em>, entre otras.<\/p>\n<p>Altman y su coguionista Frank Barhydt -fieles admiradores de la t\u00e9cnica narrativa de Carver- empezaron a esbozar <em>Short Cuts <\/em>en 1989, un a\u00f1o despu\u00e9s de la muerte del cuentista a causa de un c\u00e1ncer de pulm\u00f3n. Los guionistas se percataron de varias l\u00edneas de fuga en com\u00fan dentro de la obra del ahora-m\u00e1rtir escritor, las cuales brotaban con naturalidad a medida que sus cuentos se agrupaban en distintas posibles lecturas. Todas \u00e9stas compart\u00edan una visi\u00f3n arbitraria de la vida, es decir, un mapa en el que cada sujeto no se encuentra preparado para enfrentarse a lo impredecible y se asombra al reconocerse como causa y efecto de otros sujetos. En la versi\u00f3n definitiva del gui\u00f3n, Altman y Barhydt lograron alinear sus sospechas y, a partir de nueve cuentos y un poema, crearon aquella amplia red de posibilidades vitales dentro de una peque\u00f1a \u00e1rea californiana. A prop\u00f3sito de una breve presentaci\u00f3n que escribi\u00f3 para <em>Short Cuts<\/em> \u2013una edici\u00f3n complementaria al filme y que, predeciblemente, reun\u00eda aquellas historias que inspiraron el largometraje-, Altman sostuvo lo siguiente: \u201cIn formulating the mosaic of the film <em>Short Cuts<\/em>\u2026 I&#8217;ve tried to do the same thing &#8211; give the audience one look. But the film could go on for ever, because its like life &#8211; lifting the roof off\u2026 and seeing some different behaviour\u201d. Este enunciado no s\u00f3lo se presentar\u00eda de forma simb\u00f3lica; como se ve en el filme, el terremoto es el fen\u00f3meno que integra literal y metaf\u00f3ricamente el poder de cambio de todas estas l\u00edneas argumentales.<\/p>\n<p><em>Short Cuts <\/em>fue un desastre absoluto en taquilla. Su p\u00fablico dif\u00edcilmente digiri\u00f3 sus m\u00e1s de tres horas de duraci\u00f3n. Adem\u00e1s, tanto la asistencia como los galardones se inclinaron por las populares apuestas de Amblin Entertainment, es decir, <em>Jurassic Park <\/em>y <em>Schindler\u2019s List<\/em>. Sin embargo, su innovadora propuesta no pas\u00f3 desapercibida y algunos circuitos cr\u00edticos cercanos la celebraron; incluso obtuvo el Independent Spirit Award a mejor filme y el Le\u00f3n de oro en el Festival internacional de cine de Venecia (premio que comparti\u00f3 con la igualmente impecable <em>Trois couleurs: Bleu<\/em> de Krzysztof Kie\u015blowski). Adem\u00e1s, para algunos adeptos de Altman esta obra signific\u00f3 el \u00e1pex de sus habilidades como guionista, tanto as\u00ed que se dedicaron a conservar y dispersar su significaci\u00f3n art\u00edstica. Paul Thomas Anderson fue uno de esos devotos que llev\u00f3 esta admiraci\u00f3n a otro nivel. En definitiva, se requieren muchas agallas (y dinero) para emular un tributo que en teor\u00eda deb\u00eda estar condenado al olvido.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5051\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_2.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_2.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_2-300x125.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_2-768x319.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>1997 fue un a\u00f1o crucial para P.T. Anderson. En un texto previo se desarroll\u00f3 c\u00f3mo a trav\u00e9s de <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/index.php\/2015\/02\/15\/paul-thomas-anderson-boogie-nights-1997\/\"><em>Boogie Nights<\/em><\/a> compens\u00f3 sus ideales de adolescentes al materializarlos en un caricaturesco alter-ego. Hay que recordar que con este filme Anderson alcanz\u00f3 un repentino esplendor cr\u00edtico y de taquilla que fue sabiamente recompensado por sus patrocinadores. Su productora (New Line Cinemas), satisfecha por las virtudes del a\u00fan joven director y guionista, le premi\u00f3 con un regalo que s\u00f3lo se podr\u00eda denominar como un acto de fe absoluta: libertad creativa y presupuesto pr\u00e1cticamente ilimitado para que realizara su tercer largometraje tal como \u00e9l quisiera. El director revelaci\u00f3n, agradecido y a la espera por demostrarle a sus seguidores que <em>Boogie Nights <\/em>no fue un \u00fanico golpe de suerte, inici\u00f3 la escritura de <em>Magnolia<\/em>. Adem\u00e1s, alrededor de esos meses iniciaba una corta pero fruct\u00edfera relaci\u00f3n sentimental con la cantante Fiona Apple, relaci\u00f3n que recibi\u00f3 atenci\u00f3n medi\u00e1tica no s\u00f3lo por la popularidad de ambos artistas sino por su compatibilidad: varios videos musicales, el \u00e1lbum <em>Extraordinary Machine <\/em>y una que otra inspirada historia dentro de la filmograf\u00eda de Anderson son algunos de sus m\u00e1s reconocidos reto\u00f1os. Nada, en teor\u00eda, deb\u00eda corroer el ascenso del hambriento guionista.<\/p>\n<p>Sin embargo, algunas lamentables experiencias mancharon su pacifismo creacionista. En un principio pretend\u00eda narrar una peque\u00f1a historia que le permitiera escapar de ellas y,\u00a0 a partir de las hipoglic\u00e9micas letras de Aimee Mann (quien al final tomar\u00eda el control de la m\u00fasica para <em>Magnolia <\/em>y relegar\u00eda a Apple a la pintura de algunos cuadros decorativos que se hallan a lo largo del filme), cre\u00f3 a la vulnerable Claudia Gator y esboz\u00f3 su dif\u00edcil relaci\u00f3n tanto con su padre como con su cocainoman\u00eda. Posteriormente, algunas difusas im\u00e1genes empezaron a apropiarse de su fluidez creativa y terminaron por dominarlo. Este proceso cobr\u00f3 vida por s\u00ed solo hasta el punto de enraizarse en algunos dolorosos recuerdos, todos ellos relacionados con la muerte de su padre, Ernie Anderson, quien falleci\u00f3 a principios de aquel a\u00f1o. Su partida alimentar\u00eda los dos ejes principales de su naciente gui\u00f3n: el luto y la reconciliaci\u00f3n familiar. Adem\u00e1s, esta creciente purga fue detonada durante un breve retiro en la caba\u00f1a de su amigo William H. Macy (de nuevo: gracias por <em>Fargo<\/em>), retiro en el que al parecer Anderson se sinti\u00f3 acechado por una serpiente y lo oblig\u00f3 a encerrarse hasta finalizar la coraza de su gui\u00f3n. Este reptil s\u00edmbolo confirm\u00f3 la emergente sospecha de Anderson: su pr\u00f3ximo proyecto, contra su voluntad, deb\u00eda exorcizar sus demonios internos. Como sostiene una certera oraci\u00f3n acu\u00f1ada por el desmitologizante profesor Bergen Evans y utilizada en dos momentos cruciales del filme, \u201cWe may be through with the past, but the past is not through with us\u201d. Sorpresivamente el proceso de escritura de <em>Magnolia<\/em> tard\u00f3 s\u00f3lo dos semanas seg\u00fan algunas fuentes cercanas.<\/p>\n<p>Con cada creaci\u00f3n, con cada personaje Anderson se percat\u00f3 de la necesidad de reestructurar su estilo si deseaba abarcar todas las l\u00edneas narrativas que entrelazar\u00eda. Esto, una vez m\u00e1s, lo condujo hacia su mentor t\u00e9cnico: Robert Altman. Si bien hab\u00eda expresado su particular obsesi\u00f3n por Altman durante las entrevistas promocionales de <em>Boogie Nights<\/em>, con su tercer filme se asegur\u00f3 de que nadie m\u00e1s volviera a preguntarle qu\u00e9 director lo inspira a ser cada d\u00eda m\u00e1s un mejor cineasta. De hecho, desde un nivel narratol\u00f3gico, <em>Boogie Nights <\/em>y <em>Magnolia <\/em>son dos caras de una misma moneda llamada <em>Short Cuts <\/em>y, mejor a\u00fan, de la totalizaci\u00f3n de la obra de Carver: la conceptualizaci\u00f3n de la inestabilidad en oposici\u00f3n a la rutina. Mientras que en la primera cara Anderson hab\u00eda explorado su faceta m\u00e1s exteriorizada, en la segunda explor\u00f3 la m\u00e1s interiorizada. En otras palabras, <em>Boogie Nights <\/em>opera como una nuez deductiva, es decir, a partir de un personaje-causa (Dirk Diggler) el filme desarrolla todos los posibles efectos dentro de su nicho social; por el contrario, <em>Magnolia <\/em>es una nuez inductiva cuyo tema-efecto (la incertidumbre) es la constante que debe situarse en cada una de las l\u00edneas argumentativas hasta hallar las causas de esa aparente anomal\u00eda. Ambos filmes, como es bien sabido, cuentan con un extenso ensamble cuyo prop\u00f3sito principal es explayar las posibilidades de este par de detonantes y as\u00ed sobrepasar los mismos l\u00edmites embotellantes que padece el cine por definici\u00f3n. Aunque hayan ocurrido por motivaciones totalmente distantes entre s\u00ed, Anderson intent\u00f3 (y logr\u00f3) apresar la noci\u00f3n de infinitud para tomar, en este caso, los ideales de Altman y llevarlos a un p\u00fablico que pudiera darle una segunda oportunidad a <em>Short Cuts<\/em>. Ahora, s\u00f3lo necesitaba al ensamble perfecto para desenterrar a todos estos muertos vivientes. Despu\u00e9s de reunir a varios conocidos y seducir a otros venturosos actores, a manera de ceremonia inaugural proyect\u00f3 la poderosa <em>Network <\/em>de Sydney Lumet para empezar a filmar ininterrumpidamente a lo largo de diez semanas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5052\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_3.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"409\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_3.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_3-300x125.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_3-768x320.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>Mientras que Akira Kurosawa, Federico Fellini y Werner Herzog eran autosuficientes siempre y cuando contaran con Toshir\u014d Mifune, Marcello Mastroianni y Klaus Kinski, respectivamente, Anderson necesitaba de un numeroso ej\u00e9rcito para impulsar cada una de sus ideas. El listado de participantes de <em>Magnolia <\/em>sorprender\u00eda a aquellos desprevenidos espectadores que desconocen del playbill de <em>Boogie Nights<\/em>. Sin embargo, para aquellos que s\u00ed lo recuerdan no cesa de sorprenderles que una gran parte del elenco principal regresara a la plantilla de Anderson y que, adem\u00e1s, lo hicieran para interpretar personajes radicalmente opuestos sin morir en el intento: John C. Reilly abandonar\u00eda la magia y el karate para retraerse bajo la m\u00e1scara del inseguro pero c\u00e1ndido oficial Jim Kurring; Philip Baker Hall pasar\u00eda de ser un cazatalentos y un or\u00e1culo del videocasete a ser Jimmy Gator, el moribundo presentador de un programa de concurso para ni\u00f1os; Melora Walters (la actriz revelaci\u00f3n de este grupo) se desprender\u00eda de su ingenuidad histri\u00f3nica para interpretar a Claudia, hija de Jimmy y de quien ya se habl\u00f3 hace algunas l\u00edneas; Julianne Moore (quien, por cierto, es la \u00fanica actriz que participa tanto en ambos filmes de Anderson como en <em>Short Cuts<\/em>) ya no ser\u00eda la ex\u00f3tica y maternal actriz porno sino Linda Partridge, una esposa por conveniencia adicta a los antidepresivos; por \u00faltimo, William H. Macy rechazar\u00eda la sumisi\u00f3n para evitar la pronunciada decadencia de \u201cQuiz Kid\u201d Donnie Smith. Philip Seymour Hoffman tambi\u00e9n regresar\u00eda al casting pero en un papel mucho menos demandante (Phil Parma, el torpe pero catalizador enfermero del que nada se esperaba y nada se esper\u00f3). Otros actores con los cuales nos reencontramos son Ricky Jay (aunque, en este caso, en un papel pr\u00e1cticamente similar al de <em>Boogie Nights<\/em>: un asistente de direcci\u00f3n ubicado en distintas d\u00e9cadas), Alfred Molina y Luiz Guzm\u00e1n, quienes a pesar de no contar con papeles protag\u00f3nicos ambientan la familiaridad del universo paralelo andersoniano.<\/p>\n<p>Las dos novedades del reparto principal son aportes que maravillan por su significaci\u00f3n hist\u00f3rica. La primera de ellas corre por cuenta del veterano Jason Robards \u2013ganador de dos \u00d3scares, uno de ellos por la pertinente <em>All the President\u2019s Men<\/em>-, quien obtuvo su papel ante el abandono de Burt Reynolds (quien, si no lo recuerdan, choc\u00f3 con Anderson despu\u00e9s del resultado final de <em>Boogie Nights<\/em>) y el rechazo absoluto de George C. Scott (quien tild\u00f3 el gui\u00f3n como la peor basura que jam\u00e1s haya le\u00eddo). El estoico int\u00e9rprete trazar\u00eda honrosamente un paralelo entre su vida y su personaje Earl Partridge, due\u00f1o de la productora que patrocina el programa de Jimmy Gator y que busca confesarse tanto con su esposa Linda como con su hijo perdido antes de sucumbir ante una eutanasia por morfina l\u00edquida. Su entrega y compromiso con su papel son aun m\u00e1s honorables cuando se identifica que <em>Magnolia <\/em>fue su \u00faltimo largometraje y que morir\u00eda menos de un a\u00f1o despu\u00e9s de su lanzamiento. La segunda novedad es m\u00e1s llamativa por sus excentricidades dentro y fuera del set: Tom Cruise. \u00c9ste interpretar\u00eda a Frank Mackey, aquel abandonado hijo de Partridge que huir\u00eda de su traum\u00e1tica infancia al ser el aclamado conferencista de Seduce &amp; Destroy, el programa de charlas que justifica la misoginia mediante el lema \u201cNo pussy has nine lives\u201d. M\u00e1s all\u00e1 de la excelente interpretaci\u00f3n de Cruise (premiada en los Globo de oro), hay un acontecimiento del que no hay mayor registro pero que merece una digna documentaci\u00f3n: cuando Anderson se vio en la obligaci\u00f3n de viajar a Nueva York para proponerle su gui\u00f3n a Cruise, asisti\u00f3 a una de las grabaciones de <em>Eyes Wide Shut<\/em>. Esto implic\u00f3 una obligada charla con el magn\u00e1nimo Stanley Kubrick, quien no necesita ning\u00fan tipo de presentaci\u00f3n. <a href=\"http:\/\/youtu.be\/ZphUEg4uTAs\">\u00c9ste<\/a> es el \u00fanico video que registra fragmentariamente los posibles temas de discusi\u00f3n y los consejos que el talentoso maestro pudo transmitirle a su modesto heredero. El encuentro de titanes, lastimosamente, s\u00f3lo podr\u00e1 recrearse en nuestras ambiciosas mentes.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5053\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_4.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"408\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_4.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_4-300x125.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_4-768x319.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>Para hilar <em>Magnolia <\/em>mediante el uso de palabras se requiere m\u00e1s que todo concentraci\u00f3n; sin duda alguna la tarea es mucho m\u00e1s sencilla cuando se tiene a la mano el registro fotogr\u00e1fico de cada uno de los personajes. Al igual que ocurre en el intr\u00e9pido y colosal <em>Ulysses <\/em>de James Joyce, Anderson se sumerge durante veinticuatro horas en las vidas paralelas de variados habitantes de Los \u00c1ngeles, los cuales son causa y efecto de sus propios devenires. Despu\u00e9s de que el narrador le recuerda al espectador la importancia del reconocimiento de la casualidad, los barridos de im\u00e1genes y el uso constante del estilo indirecto libre esparcen todas estas l\u00edneas argumentales de las que tanto ha hablado este escrito y que una vez m\u00e1s deben ser mencionadas para presentarlas con mayor orden \u2013al menos hasta que el mismo lenguaje lo permita-.<\/p>\n<p>De nuevo, tomen un respiro y empecemos: el magnate de la televisi\u00f3n Earl Partridge (Robards), en su lecho de muerte, reeval\u00faa la falsedad nominal de su matrimonio con Linda (Moore) \u2013la cual est\u00e1 al borde de un ataque de nervios por sus ambivalentes sentimientos hacia su protector- y reprocha haber desamparado a su hijo Frank (Cruise) -fanfarr\u00f3n que promete a sus clientes el secreto para conquistar a cualquier mujer pero que pronto ser\u00e1 develado por una exhaustiva reportera-; Earl, en uno de sus \u00faltimos destellos de lucidez, le pide a su enfermero privado Phil (Hoffman) que lo ayude a reencontrarse con su hijo y este \u00faltimo, sacudido por su responsabilidad, empieza a trazar telef\u00f3nicamente la posible ubicaci\u00f3n de Frank; a su vez, la empresa de Earl produce el programa \u201cWhat Do Kids Know?\u201d, el cual es comandado por Jimmy Gator (Hall) desde hace treinta a\u00f1os y que, debido a un c\u00e1ncer hom\u00f3logo al de su jefe, se ve obligado a confesar ese mismo d\u00eda una vida llena de excesos, enga\u00f1os y mentiras -las cuales no son toleradas por su drogadicta y fr\u00e1gil hija Claudia (Walters) y hacen dudar a su esposa Rose (Melinda Dillon)- mientras se presiona a conducir su programa una \u00faltima vez; durante dicho programa, el ni\u00f1o genio Stanley (Jeremy Blackman) est\u00e1 a punto de romper un registro pero todos sus allegados \u2013su padre incluido- hacen caso omiso de su sencilla solicitud de ir al ba\u00f1o, perjudicando significativamente su desempe\u00f1o; este programa es visto por Donnie (Macy), actual poseedor del r\u00e9cord en el show de Gator y quien vive atormentado tanto por su descendiente fama como por su incompetencia en labores tanto sencillas (parquear su autom\u00f3vil y ser un vendedor competente de electrodom\u00e9sticos) como complejas (aceptar su homosexualidad); por \u00faltimo, Claudia, en un desesperado intento por encarrilar su vida, acepta salir con el discreto oficial Jim (Reilly), quien llega al apartamento de Claudia por un informante an\u00f3nimo y que debe lidiar con su profesionalismo al ser blanco de una pandilla que roba su arma.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5054\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_5.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"412\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_5.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_5-300x126.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_5-768x322.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>Como se mencion\u00f3 en repetidas ocasiones, el estado de caos o de crisis es el eje generador de todos los conflictos de este melodram\u00e1tico filme. As\u00ed como Claudia y Frank son evidentes analog\u00edas de Anderson, Partridge y Gator lo son de su padre. \u00c9stas centrales relaciones consangu\u00edneas le permitieron al guionista exhumar art\u00edsticamente su luto, no s\u00f3lo al otorgarles una digna despedida (o final abierto) sino al reconocer la ambivalencia entre la voluntad y el azar. Al jugar con todas estas gigantescas posibilidades narrativas y explorar sus vicios desde varios fam\u00e9licos esp\u00edritus a la espera de completarse, puso en pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas de Altman; Anderson, por leyes transitivas, habr\u00eda de convertirse en Raymond Carver. Al explorar todas las posibles conexiones entre sus personajes, permit\u00eda que sus espectadores se preguntaran por los posibles destinos de esta mir\u00edada de protagonistas hasta el punto de hacerles creer que son prestidigitadores de la fatalista ciudad californiana. El mundo citadino, aunque peque\u00f1o dentro de sus historias, repite patrones suburbanos que no dejan de sorprender tanto por su verosimilitud como por su componente dram\u00e1tico. De hecho, su cadena de causas y efectos es el ox\u00edgeno de este tensionante filme. Incluso puede llegarse a creer que, despu\u00e9s de pasada las primeras dos horas del filme, todos los personajes van a ser sepultados por las p\u00e9simas decisiones de aquellos que poseen dicho determinante poder causal; adem\u00e1s, al ser una red, todos recaer\u00edan en un perpetuo ciclo de miseria.<\/p>\n<p>Con la lluvia de ranas (spoiler alert) Anderson reitera su tesis inicial a partir de <em>Short Cuts<\/em>: por m\u00e1s que se crea que todo est\u00e1 predeterminado, siempre habr\u00e1n peculiares coincidencias que reformular\u00e1n estas aparentes secuencias l\u00f3gicas. La simbolog\u00eda de la peste est\u00e1 presente a lo largo de todo el largometraje y hay art\u00edculos enteros dedicados al an\u00e1lisis de \u00c9xodo 8:2 (\u201cY si te reh\u00fasas a dejarlos ir, atente, herir\u00e9 todas tus fronteras con ranas\u201d). Aunque esta lluvia es inspirada en un acontecimiento real que ocurri\u00f3 hacia 1997 en Villa \u00c1ngel Flores, M\u00e9xico, de igual forma es casi imposible de creer, incluso mucho m\u00e1s despu\u00e9s de terminar de ver este filme. Sin embargo, la intencionalidad de Anderson no es hacer una vulgar copia de Altman, como lo sugiere <a href=\"https:\/\/www.tasteofcinema.com\/2014\/8-reasons-p-t-andersons-magnolia-is-exactly-like-robert-altmans-short-cuts\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">esta p\u00e9sima comparaci\u00f3n<\/a>. Por el contrario, es un consecuente reconocimiento de la inferioridad racional, de la imposibilidad del control absoluto y de la apertura a la reorganizaci\u00f3n sistem\u00e1tica. La falsedad del dominio racionalista es f\u00e1cilmente desmentida por la arbitrariedad. En definitiva, tiene sentido considerar dentro de un esquema ordinario (en cuanto a orden) que una lluvia de ranas es tan probable como el abandono de un familiar ya que ambas desbordan nuestros l\u00edmites reguladores y totalizantes.<\/p>\n<p>La apuesta de Anderson, aunque requiri\u00f3 de una producci\u00f3n excesiva, produjo los resultados esperados: un filme que aprendi\u00f3 de los l\u00edmites de su mentor para celebrarlos al sobrepasarlos. Adem\u00e1s, desde una perspectiva un poco m\u00e1s optimista, este filme se sostiene sobre la misericordiosa fracci\u00f3n de la ideolog\u00eda judeocristiana que sostiene la salvaci\u00f3n aut\u00f3noma, es decir, que los seres humanos dan lo mejor de s\u00ed ante situaciones cr\u00edticas, tal como lo hace Job. En <em>Magnolia <\/em>esto se ve a partir de una anfibia alegor\u00eda, lo suficientemente clara para justificar m\u00e1s de tres horas de familiaridad emocional. El desenlace, acompa\u00f1ado de la emotiva y candidata al \u00d3scar a mejor canci\u00f3n original \u201cSave Me\u201d (de Aimee Mann), reafirma la solidaridad incondicional entre desconocidos que unos a\u00f1os m\u00e1s adelante habr\u00eda de cobrar mayor significaci\u00f3n con la ca\u00edda de las Torres gemelas, ep\u00edtome de la generaci\u00f3n que aclamar\u00eda a\u00f1os m\u00e1s tarde cada uno de los filmes de Anderson.<\/p>\n<p>Afortunadamente este filme se sobrepuso a las p\u00e9rdidas iniciales de su estreno (casi US$17M) y gan\u00f3 un estatus cr\u00edtico local que patrocin\u00f3 una milagrosa recuperaci\u00f3n financiera con el pasar de los a\u00f1os y una gran acogida por fuera de Estados Unidos. Adem\u00e1s, a pesar de la puja de premios con la pel\u00edcula arrasadora de ese a\u00f1o (<em>American Beauty<\/em>), el equipo de trabajo de <em>Magnolia <\/em>obtuvo uno que otro galard\u00f3n especializado. Sin embargo las gratificaciones que este filme produjo fueron m\u00e1s personales que p\u00fablicas, tanto as\u00ed que Anderson afirmar\u00eda que es la mejor producci\u00f3n que podr\u00eda llegar a realizar. Adem\u00e1s, acapar\u00f3 la admiraci\u00f3n de tal vez el \u00fanico individuo del cual Anderson podr\u00eda necesitar alg\u00fan tipo de aprobaci\u00f3n: Robert Altman. \u00c9ste no s\u00f3lo lo exalt\u00f3 sino que lo nombr\u00f3 tentativamente como su heredero art\u00edstico directo; varios a\u00f1os m\u00e1s adelante, en el 2006, Altman le ofrecer\u00eda a Anderson que lo sustituyera en la direcci\u00f3n de <em>A Prairie Home Companion <\/em>en caso de que muriera (hecho que ocurri\u00f3 una vez finalizada la producci\u00f3n).<\/p>\n<p>El drenaje emocional, energ\u00e9tico y espiritual de <em>Magnolia <\/em>obligar\u00eda a Anderson a tomar un corto pero merecido descanso y a retirarse parcialmente de la vida p\u00fablica. Tres a\u00f1os despu\u00e9s, habr\u00eda de regresar a los cines m\u00e1s cercanos en forma de Adam Sandler.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5055\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_6.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"407\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_6.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_6-300x124.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2015\/02\/feb16_paulthomasanderson_6-768x318.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el que perpetuamente habr\u00e1 82% de probabilidad de una lluvia torrencial. \u201cWhen the sunshine don\u2019t work \/ the Good Lord bring the rain in\u201d Fragmento de la improvisaci\u00f3n musical de Dixon Para reflexionar sobre la monumentalidad de Magnolia antes hay que tomar un respiro profundo, exhalar con parsimonia, repetir este proceso tres o cuatro &hellip; <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2015\/02\/16\/paul-thomas-anderson-magnolia-1999\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">Paul Thomas Anderson: Magnolia (1999)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":5056,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,8],"tags":[36,54,383,418,498,508,838,517,842,644],"class_list":["post-3173","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-clases-magistrales","tag-36","tag-90s","tag-julianne-moore","tag-magnolia","tag-p-t-anderson","tag-paul-thomas-anderson","tag-philip-baker-hall","tag-philip-seymour-hoffman","tag-robert-altman","tag-tom-cruise"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3173","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/6"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3173"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3173\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5746,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3173\/revisions\/5746"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5056"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3173"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3173"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3173"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}