{"id":3057,"date":"2014-12-08T20:39:04","date_gmt":"2014-12-09T01:39:04","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=3057"},"modified":"2022-11-04T03:28:25","modified_gmt":"2022-11-04T03:28:25","slug":"la-revolucion-representada-maratsade-de-peter-weiss","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2014\/12\/08\/la-revolucion-representada-maratsade-de-peter-weiss\/","title":{"rendered":"La Revoluci\u00f3n Representada: Marat\/Sade de Peter Brook (1967)"},"content":{"rendered":"<p><em>La Persecuci\u00f3n y Asesinato de Jean-Paul Marat Representada por el Grupo Teatral de la Casa de Salud Mental de Charenton bajo la Direcci\u00f3n del Marqu\u00e9s de Sade<\/em> (tambi\u00e9n conocida como <em>Marat\/Sade<\/em>) escrita por Peter Weiss en 1963 tiene una clara conexi\u00f3n tem\u00e1tica con la modernidad y la Revoluci\u00f3n Francesa; despu\u00e9s de todo se trata de una representaci\u00f3n imaginaria de una obra de teatro hecha tan s\u00f3lo 15 a\u00f1os luego del asesinato de Marat (su t\u00edtulo es bastante diciente en cuanto a lo que la obra trata). No obstante, es en otros aspectos m\u00e1s all\u00e1 de la coincidencia narrativa donde la obra de verdad funciona como un s\u00edmil vibrante de la revoluci\u00f3n, sus causas y consecuencias, y aquellos aspectos son especialmente notorios en la adaptaci\u00f3n f\u00edlmica hecha por Peter Brook en 1967. \u00bfCu\u00e1les son aquellos aspectos? Veamos primero cu\u00e1l es la historia contada.<\/p>\n<p>La obra inicia con la introducci\u00f3n del Se\u00f1or Coulmier el abad a cargo de la casa de salud de Charenton, quien presenta a un p\u00fablico burgu\u00e9s invisible, y a la audiencia, el montaje teatral a cargo del m\u00e1s famoso residente del lugar, el Marqu\u00e9s de Sade, y cuyo resultado es una demostraci\u00f3n de los efectos liberadores de los m\u00e9todos liberales de sanaci\u00f3n de la nueva Francia sobre los mentalmente desbalanceados. Pronto el hilo es retomado por el Heraldo quien introduce a los personajes y a los actores quienes los interpretar\u00e1n, con la supervisi\u00f3n de las monjes y los empleados de seguridad de la cl\u00ednica: Jean-Paul Marat, c\u00e9lebre revolucionario y autor, Charlotte Corday, la hermosa joven quien le asesin\u00f3 en su ba\u00f1era, el Marqu\u00e9s de Sade, interpretado por s\u00ed mismo y quien frecuentemente entra en di\u00e1logo con Marat confrontando ambos puntos de vista, Jacques Roux, un sacerdote radical que apoya fervientemente la revoluci\u00f3n como propuesta por Marat, y una suerte de coro griego compuesto por bufones cuyas canciones frenan constantemente el ritmo de la historia contada para proveer contexto y comentario, entre otros.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n, ca\u00f3tica y provocadora (Coulmier detiene la obra de cuando en cuando iracundo para asegurar a la audiencia que escenas previamente cortadas han aparecido nuevamente), sigue las tres visitas de Charlotte Corday a Marat, la tercera la final y letal, pero estas son yuxtapuestas con la aparici\u00f3n de otros personajes menores que representan facciones distintas (El Clero, La Aristocracia, El Pueblo, Los Animales) con opiniones radicales que frecuentemente acaban en ataques violentos hacia Coulmier, su esposa e hija, y que terminan siendo controlados por la seguridad del lugar (hasta el cat\u00e1rtico y an\u00e1rquico final). Las m\u00e1s fundamentales interrupciones vienen en forma de un debate continuo propuesto por De Sade a Marat, trayendo de su experiencia propia en la Revoluci\u00f3n para apuntar hacia lo salvaje y primitiva que resulta la violencia y matanza c\u00f3mo m\u00e9todo y tentando al enfermo autor a ceder ante sus bajos deseos sexuales y sus dudas sobre lo que se ha logrado hasta el momento.<\/p>\n<p>Escrita por el dramaturgo alem\u00e1n Peter Weiss en 1963, <em>Marat\/Sade<\/em> est\u00e1 notoriamente influenciada por el trabajo de dos dramaturgos anteriores, siendo estos Bertol Brecht y Antonin Artaud. El uso de m\u00fasica a trav\u00e9s del montaje, y la de proporcionar comentario sobre lo que observamos contrario a avanzar la historia y darle continuidad y l\u00f3gica, crea en el espectador un claro efecto de alienaci\u00f3n y distanciamiento, ambos lineamientos sumamente Brechtianos. El constante desborde de la locura (en el caso presente natural al ocurrir en un sanatorio) y su transici\u00f3n hacia lo absurdo y lo grotesco son elementos del Teatro del Absurdo desarrollado por Artaud. La obra fue sumamente controversial a su estreno e incluso se le calific\u00f3 de latitudinaria<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> por su quiz\u00e1s injustificado desprestigio de la iglesia. No obstante, en t\u00e9rminos de innovaci\u00f3n narrativa y t\u00e9cnica el trabajo de Weiss es innegable: la estructura de mu\u00f1ecas rusas, el uso de di\u00e1logo altamente simb\u00f3lico y la ambiciosa b\u00fasqueda de un montaje desbordante y m\u00f3vil le hacen un referente \u00fanico e influyente de teatro moderno.<\/p>\n<p>Traducida al ingl\u00e9s en 1964 por Geoffrey Skelton, la obra fue adaptada por Peter Brook y la Royal Shakespeare Company y estrenada el mismo a\u00f1o ante recepci\u00f3n mixta y polarizada. Brook lleva la obra a Estados Unidos el a\u00f1o siguiente, y con el grupo de actores original (salvo por peque\u00f1as variaciones) empieza a trabajar en la adaptaci\u00f3n f\u00edlmica. Esta es finalizada en 1967 y es estrenada en el Festival de Locarno donde el director recibe una menci\u00f3n especial por su trabajo. Tanto la obra c\u00f3mo su adaptaci\u00f3n han resultado igualmente influyentes en el Reino Unido, donde son considerados uno de los precursores principales del \u2018in-yer-face theatre\u2019 (teatro en-tu-cara) y cuyos dramaturgos m\u00e1s representativos son Sarah Kane, Mark Ravenhill y Martin McDonagh, entre otros.<\/p>\n<p>Aquella b\u00fasqueda art\u00edstica, sumamente transgresora, es el primer aspecto en que Marat\/Sade funciona de verdad c\u00f3mo representante de la Revoluci\u00f3n Francesa. En lugar de presentar una visi\u00f3n pac\u00edfica e hist\u00f3rica del conflicto, Weiss y Brook logran con un montaje incrementalmente m\u00e1s provocador y beligerante reacciones m\u00e1s genuinas y reales en su audiencia que la simple aceptaci\u00f3n de aquello que se les presenta o, peor a\u00fan, pasividad ante un divertimiento vac\u00edo. \u201cLa Revoluci\u00f3n no fue m\u00e1s que un procedimiento violento y r\u00e1pido, con cuya ayuda se adapt\u00f3 el estado pol\u00edtico al estado social, los hechos a las ideas, y las leyes a las costumbres.\u201d<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> <em>Marat\/Sade<\/em> funciona de una forma similar, donde a trav\u00e9s de la confrontaci\u00f3n directa (y violenta) se cuestionan las bases y prop\u00f3sitos del teatro cl\u00e1sico y narrativo, y se pone en vista su poder corruptivo y disruptivo. El arte no puede permanecer est\u00e1tico s\u00ed busca ser duradero, argumentan Weiss y Brooks, debe estar dispuesto a destruir y politizar, debe cuestionar aquello que le ha precedido, a\u00fan cuando le ha influenciado.<\/p>\n<p>La adaptaci\u00f3n de Brook lleva aquellas ideas del teatro hacia lo f\u00edlmico: En lugar de caer en la categor\u00eda del teatro filmado que ignora tanto la capacidad expresiva el lenguaje f\u00edlmico c\u00f3mo fomenta la ilusi\u00f3n de presenciar algo notoriamente falso sin reconocerlo (un grupo de actores disfrazados hablando en lenguaje ajeno y extra\u00f1o), Brook borra de entrada la llamada \u201ccuarta pared\u201d, dejando que los actores se dirijan directamente hacia la c\u00e1mara, tanto uniendo a la audiencia f\u00edlmica con la audiencia burguesa que mira la obra en la oscuridad c\u00f3mo haci\u00e9ndole responsable de su elecci\u00f3n de presenciar lo que hay frente a ellos\/nosotros. Brook hace uso frecuente, ocasionalmente intrusivo, del primer plano, explorando con el las expresiones faciales m\u00e1s sutiles y dicientes que se pierden en la distancia del montaje teatral: la actuaci\u00f3n deja de ser teatral, aunque contin\u00faa siendo exacerbada (el material lo requiere), y pasa a ser f\u00edlmica, m\u00e1s naturalista. Igualmente efectivas resultan la composici\u00f3n fotogr\u00e1fica y la profundidad de campo, ambas usadas como complementarias a la historia que se est\u00e1 contando, m\u00e1s no redundantes: Por ejemplo, en uno de los debates entre Marat y Sade, estos son ubicados en partes opuestas del cuadro, mientras sus puntos de vista son actuados por el coro (el Pueblo) en el centro del mismo:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4721 aligncenter\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_1.jpg\" alt=\"\" width=\"608\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_1.jpg 608w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_1-300x166.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/p>\n<p>Otro ejemplo ocurre en un discurso de Marat (en primer t\u00e9rmino). Mientras el autor explica la permanencia de las estrategias de dominaci\u00f3n y sumisi\u00f3n subconscientes usadas por aquellos que est\u00e1n en el poder, la figura de Duperret (El Arist\u00f3crata de la obra) aparece en el fondo antes negro:<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-4722 aligncenter\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_2.jpg\" alt=\"\" width=\"608\" height=\"336\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_2.jpg 608w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/dic08_peterbrook_2-300x166.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 608px) 100vw, 608px\" \/><\/p>\n<p>De forma contradictoria al esp\u00edritu innovador arriba descrito, vemos en la l\u00ednea narrativa de la obra y su adaptaci\u00f3n una clara desconfianza del cambio y de los ideales puros. Todo est\u00e1 problematizado: el Marqu\u00e9s de Sade, cuya presencia en la obra es mucho m\u00e1s que referencial e hist\u00f3rica (sus novelas lascivas fueron en su momento s\u00edntomas necesarios de aquella latente Revoluci\u00f3n cultural y social), juega el rol de abogado del diablo. Sade cuestiona la Revoluci\u00f3n y su violencia descarnada, especialmente al confrontarla con el puritanismo de quienes la sobreviven. Aquella confrontaci\u00f3n crea dudas en Marat, quien al desconocer el componente animal del ser humano est\u00e1 malentendiendo sus acciones c\u00f3mo revolucionarias en lugar de primitivas: \u201cAntes de decidir que est\u00e1 bien y que est\u00e1 mal primero debemos averiguar que es lo que somos.\u201d<\/p>\n<p>Marat acepta los l\u00edmites de la Revoluci\u00f3n (\u201cInventamos la revoluci\u00f3n, pero no supimos que hacer con ella\u201d), pero destaca su fuerza destructiva c\u00f3mo algo positivo (\u201cLa fuerza vital de la naturaleza es la destrucci\u00f3n\u201d dice citando al mismo De Sade) y redentor, incluso c\u00f3mo una suerte de justicia retardada: \u201c\u00bfQu\u00e9 es la sangre de estos arist\u00f3cratas comparada con la sangre que el pueblo derram\u00f3 por ellos?\u201d. Lo primitivo de sus m\u00e9todos es apenas una parte, inicial, de la creaci\u00f3n a la que ha abierto paso. Su verdad es \u00fanica y absoluta: \u201cSu filosof\u00eda s\u00f3lo resultaba adecuada para ellos, pero su m\u00e9todo demostr\u00f3 ser un instrumento id\u00f3neo para todas las manos deseosas de destruir.\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Su car\u00e1cter vengativo era otro claro componente de lo que impuls\u00f3 la revoluci\u00f3n, el hast\u00edo general del pueblo frente a los excesos de una aristocracia crecientemente inservible llevo a un punto culmen de violencia \u201cjustificada\u201d: \u201cMortificaban y empobrec\u00edan al pueblo, pero no lo gobernaban. Se hallaban en medio de \u00e9l como extra\u00f1os favorecidos por el pr\u00edncipe, y no como gu\u00edas y jefes; al no tener nada que dar, no atra\u00edan los corazones por la esperanza; y al no poder exigir m\u00e1s de la medida ya fijada invariablemente, inspiraban odio pero no temor.\u201d<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Pero entre todo esto, est\u00e1 la falla primordial, una verdad tr\u00e1gica a la que la Revoluci\u00f3n no escapa: \u201cLa parte democr\u00e1tica de la sociedad (\u2026) a\u00fan no est\u00e1 compuesta m\u00e1s que de una multitud de individuos igualmente d\u00e9biles e igualmente incapaces de luchar aisladamente contra las grandes individualidades de la nobleza. Siente el deseo instintivo de gobernar, pero le faltan los instrumentos de gobierno.\u201d<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Sin embargo, la l\u00f3gica argumental de Marat eventualmente llega a un punto de no retorno, y su muerte a manos de Charlotte Corday conduce a la victoria de las ideas m\u00e1s radicales y aut\u00e9nticamente da\u00f1inas de Sade. La obra finaliza y los internos ceden a la locura sin un l\u00edder que les gobierne ideol\u00f3gicamente. Aquella locura es la de sus bajos instintos y pronto se transforma en una celebraci\u00f3n de aquellos defectos por los cuales les encerraron en primera instancia: los criminales sexuales asaltan sexualmente a la Sra. Coulmier y a su hija, los criminales violentos arremeten con violencia contra las monjas y los cuidanderos, y los dem\u00e1s a\u00fallan y gritan contra el p\u00fablico que les observa en la oscuridad, como animales. Sade r\u00ede ante el caos que le rodea.<\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/strong>:<\/span><\/p>\n<ul>\n<li><em>Mark Ravenhill, <\/em>Castro, Ver\u00f3nica. Universitat de Barcelona. Barcelona, 2011<\/li>\n<li><em>El Antiguo Regimen y la Revoluci\u00f3n I, Alexis de Tocqueville. <\/em>Alianza Editorial. Madrid, 1994<\/li>\n<li><em>Modern Drama, <\/em>Whybrow, Graham. Methuen. Londres, 2001<\/li>\n<\/ul>\n<hr \/>\n<p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> El editorial <em>The Thing at the Museum<\/em> en el <em>Richmond News Leader<\/em>, Octubre 10 de 1969<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Alexis de Tocqueville en <em>El Antiguo Regimen y la revoluci\u00f3n I<\/em>, Alianza Editorial, 1994, Madrid, P.\u00a0 42<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Tocqueville en <em>El Antiguo Regimen y la revoluci\u00f3n I<\/em>, P.\u00a0 10<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Tocqueville en <em>El Antiguo Regimen y la revoluci\u00f3n I<\/em>, P.\u00a0 17<\/p>\n<p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Tocqueville en <em>El Antiguo Regimen y la revoluci\u00f3n I<\/em>, P.\u00a0 31<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Persecuci\u00f3n y Asesinato de Jean-Paul Marat Representada por el Grupo Teatral de la Casa de Salud Mental de Charenton bajo la Direcci\u00f3n del Marqu\u00e9s de Sade (tambi\u00e9n conocida como Marat\/Sade) escrita por Peter Weiss en 1963 tiene una clara conexi\u00f3n tem\u00e1tica con la modernidad y la Revoluci\u00f3n Francesa; despu\u00e9s de todo se trata de &hellip; <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2014\/12\/08\/la-revolucion-representada-maratsade-de-peter-weiss\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">La Revoluci\u00f3n Representada: Marat\/Sade de Peter Brook (1967)<\/span> <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":4723,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4,14],"tags":[776,248,365,780,419,779,513,515,777,778,573,620],"class_list":["post-3057","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulos","category-filmigrana-academia","tag-alexis-de-tocqueville","tag-ensayo","tag-jean-paul-marat","tag-locura","tag-maratsade","tag-marques-de-sade","tag-peter-brook","tag-peter-weiss","tag-regimen","tag-revolucion-francesa","tag-sade","tag-teatro"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3057","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3057"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3057\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6152,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3057\/revisions\/6152"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4723"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3057"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3057"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3057"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}