{"id":2400,"date":"2013-08-24T12:55:38","date_gmt":"2013-08-24T17:55:38","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=2400"},"modified":"2018-10-23T23:24:31","modified_gmt":"2018-10-24T04:24:31","slug":"orson-welles-the-trial-1962","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2013\/08\/24\/orson-welles-the-trial-1962\/","title":{"rendered":"Orson Welles: The Trial (1962)"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el que aprendemos a perder.<\/strong><\/p>\n<p align=\"right\"><em>It has been said that the logic of this story is the logic of a dream, of a nightmare.<\/em><\/p>\n<p align=\"right\">Orson Welles<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\" align=\"right\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5025\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial1.jpg\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"603\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial1.jpg 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial1-300x184.jpg 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial1-768x472.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El panorama de la relaci\u00f3n entre las telecomunicaciones y sus usuarios es desalentador y, francamente, predecible. Por el contrario, ser\u00eda una sorpresa no estrellarse a diario con reportajes que detallan c\u00f3mo las siglas se han entrometido en nuestra privacidad, ll\u00e1mense CIA, NSA, DGSE, PRISM o DAS. Los variopintos esquemas de espionaje disfrazados de programas de seguridad y prevenci\u00f3n se salieron de control; por esto no se quiere se\u00f1alar que los abominables sistemas se hayan independizado de sus creadores cual <i>Jurassic Park<\/i> sino que no supieron regular y contener a aquellos anarquistas computarizados que pudieran poner en peligro su constituci\u00f3n. Anonymous, Julian Assange y Edward Snowden son los anti-h\u00e9roes de los principios de cualquier programa coercitivo: todav\u00eda hay pruebas fehacientes de algo conocido vulgarmente como <i>voluntad<\/i>. Estos m\u00e1rtires medi\u00e1ticos revelaron las limitaciones operativas de gobiernos que a\u00fan deben reevaluar el silencio de sus sirenas democr\u00e1ticas. Acto seguido, estas haza\u00f1as se proliferar\u00e1n hasta donde la ubre del oportunismo lo permita.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre todas estas ingenuas denuncias surge un acontecimiento que invita a la reflexi\u00f3n: las ventas de <i>1984<\/i>, aquella terror\u00edfica novela final de George Orwell escrita en 1948, se dispararon lo suficiente para acaparar la atenci\u00f3n de una poblaci\u00f3n poco sacudida por el amarillismo literario. Los canales especializados calculan que el incremento se sit\u00faa entre el 5,000% y el 10,000%, aproximaciones lo suficientemente imprecisas para desatar todo tipo de acercamientos, malentendidos y, por qu\u00e9 no, celebraciones. Hasta el m\u00e1s fantoche de los pregoneros podr\u00e1 afirmar que en las angustias de Orwell est\u00e1 el cerrojo del autoritarismo que nos controla sin fallar en el intento. La misma sociedad que presion\u00f3 el bot\u00f3n de encendido de los realities (\u201cAhhh, con que <i>Big Brother<\/i>\u2026\u201d, podr\u00e1n exclamar muchos) se tapa boca, orejas y o\u00eddos cuando entienden que siempre hubo una c\u00e1mara tras de ellos. Despu\u00e9s, si el silencio lo permite, se preguntar\u00e1n en qu\u00e9 momento cada lengua recay\u00f3 en su estado m\u00e1s transaccional y reduccionista. Y as\u00ed, cada hombre se dar\u00e1 espaldarazos a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aun as\u00ed, no hay que ser negativos. Como m\u00ednimo se debe destacar en este gesto el intento de un sector de la poblaci\u00f3n por hallar respuestas a nuestra lamentable y lamentada contemporaneidad, as\u00ed no haya sido lo suficiente como para sobrepasar las pilatunas de Robert Langdon. Tal vez la mayor contribuci\u00f3n de Orwell fue la popularizaci\u00f3n la noci\u00f3n de <i>distopia<\/i>, noci\u00f3n que cada hombre debe descubrir a su manera, tan as\u00ed que no aparece en fragmento alguno de <i>1984 <\/i>o de <i>Animal Farm<\/i>, sus obras m\u00e1s divulgadas. Su impacto indudablemente perdurar\u00e1; para todo aquel que no haya le\u00eddo la obra en cuesti\u00f3n en su totalidad, sobra mencionar que todos estamos destinados a adentrarnos en las excentricidades del Cuarto 101 porque amamos a nuestros l\u00edderes m\u00e1s que a nosotros mismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5026\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial2.jpg\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"604\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial2.jpg 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial2-300x185.jpg 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial2-768x472.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me limitar\u00e9 a se\u00f1alar dos aspectos irrefutables sobre Franz Kafka, el escritor que se vino a mi cabeza cuando todo este contentillo medi\u00e1tico se desat\u00f3 y que por estos d\u00edas tambi\u00e9n fue agraciado por su cumplea\u00f1os n\u00famero 130: es un precursor de la develaci\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a> de la denominada era del caos y se adelant\u00f3 a Orwell por varias d\u00e9cadas. Ambos escritores gozan de una privilegiada popularidad dentro de los escritores del siglo XX y afortunadamente sus tendencias literarias son compatibles, as\u00ed sus t\u00e9cnicas no lo sean. La fluida prosa de Orwell permite que sus lectores se familiaricen con sus denuncias con naturalidad. Por el contrario, Kafka posee una aureola de dificultad y complejidad que le impide simpatizantes comprometidos. En efecto, esta fama no es gratuita pero tampoco implica que su acercamiento se deba esquivar<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su \u00faltima obra, <i>El proceso <\/i>(<i>Der Proze\u00df<\/i>), es un texto de monumentales pretensiones y de abominables revelaciones. Su trama es uno de los grandes tesoros de la humanidad: el bur\u00f3crata Josef K. debe averiguar por qu\u00e9 fue iniciado un proceso en su contra y encontrar que nadie est\u00e1 autorizado para informarle; todos, por el contrario, deben torturarle y castigarle. A la manera del desgastado Winston Smith, Josef divagar\u00e1 en los laberintos de un universo que debe conspirar en contra de \u00e9l para mantener su equilibrio. Sin embargo, estos recorridos le sugerir\u00e1n al osado Josef que no hay adaptaci\u00f3n viable, que entregarse al sistema pol\u00edtico no es una opci\u00f3n y, sobre todo, que no hay fe que ilumine senderos. Desde el derrumbe de todas las utop\u00edas posibles entre el hombre y el estado, todos andan en busca de un polo a tierra. La sugerencia de Kafka es devastadora, incluso para nuestros d\u00edas: no los hay, no es necesario agarrar pu\u00f1ados de tierra y creer que se apresan sombras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La arista m\u00e1s problem\u00e1tica de esta narraci\u00f3n es la indeleble cadena que ata al proceso con la culpa. \u00bfEs Josef responsable del juicio en su contra? \u00bfPuede que hayan condenas sin pre\u00e1mbulos? El proceso suplant\u00f3 al Juicio Final para deleitarse con las imperfecciones del hombre. Es conocido aquel aforismo que se populariz\u00f3 en <i>The Usual Suspects<\/i>: el mejor truco del diablo es pretender que no existe. M\u00e1s all\u00e1 de cualquier connotaci\u00f3n religiosa (y de una cuesti\u00f3n jud\u00eda tan fundamental para la obra de Kafka), Josef, al igual que todo aquel que se indigne por los monitoreos, debe satisfacer las necesidades del juez para que el juicio sea v\u00e1lido, as\u00ed sea por oposici\u00f3n. \u00c9stos son ejemplos de c\u00f3mo el estado moderno venci\u00f3 y c\u00f3mo logr\u00f3 que sus creadores se clavaran sus propias dagas al buscar sus propias justificaciones. Esto se ensancha desde los \u00e1mbitos m\u00e1s est\u00e9riles \u2013la insulsa noci\u00f3n de privacidad por la que estos cibernautas luchan, cuando la contradicci\u00f3n de sus exigencias es m\u00e1s que evidente- hasta los m\u00e1s ontol\u00f3gicos, como le ocurre a Josef. En el caso del pobre oficinista, es un im\u00e1n de culpas que reconstruye una red de problemas para luego lavarse las manos con un taco de dinamita. Los espectadores conocen sus errores y sus <i>pecados<\/i>, pero tambi\u00e9n conocemos sus leg\u00edtimas negaciones y sus falsas acusaciones. Nunca sabremos por qu\u00e9 fue condenado, pero s\u00ed sabemos que luch\u00f3 por demostrar una inocencia por la que nadie pregunt\u00f3.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5027\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial3.jpg\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"604\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial3.jpg 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial3-300x185.jpg 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial3-768x472.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/div>\n<div><\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La benevolente difusi\u00f3n (siempre y cuando conserve su coherencia) de los estatutos orwellianos ensanchan la multitud de recepciones y discusiones que pueden surgir a partir de la infinitud de la c\u00e1scara de nuez kafkiana. Este escrito es, ante todo, una invitaci\u00f3n al acercamiento al libro y al deleite de la excelente adaptaci\u00f3n del maestro Orson Welles. Quiz\u00e1s fue \u00e9ste uno de los mejores lectores de Kafka y un artista que comprendi\u00f3 a la perfecci\u00f3n lo que Jorge Luis Borges hab\u00eda afirmado un par de d\u00e9cadas antes: \u201cEl argumento, como el de todos los relatos de Kafka, es de una terrible simplicidad\u201d<a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[3]<\/a>. La pel\u00edcula es, en efecto, un cruel enfrentamiento con la simpleza de nuestra condena detr\u00e1s de claustrofobizantes<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[4]<\/a> juegos; la sutileza con la que todos los escenarios se transforman, con la que la baja altura de la entrada al departamento de Josef muta en un port\u00f3n zarista s\u00f3lo ahondan la brecha. Hacia el final, las acciones ser\u00e1n recreativas hasta que llegue el momento decidido para cobrar todo aquello por lo cual se le culp\u00f3 a priori. Es el destino de aquel que conviva dentro del sistema y se reh\u00fase a aceptar sus reglas de juego. Por eso vivimos rodeados de m\u00e1rtires mas no de hombres libres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La galer\u00eda de im\u00e1genes con la que inicia la pel\u00edcula es apenas el abrebocas de esta derrota anunciada. Todo hombre posee la desabrida voluntad y el malsano deseo de buscar respuestas a preguntas que no deber\u00eda formularse por su propia impotencia emp\u00edrica. Josef, por m\u00e1s que lo intente, morir\u00e1 como un villano que espera a un lado del camino a que la puerta de las revelaciones no le niegue el acceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y recordar, siempre recordar que apenas nos enfrentamos a la primera barrera y al primero de los guardias\u2026<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5028\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial4.jpg\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial4.jpg 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial4-300x185.jpg 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/thetrial4-768x474.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p>_______<\/p>\n<div>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> La palabra \u201cdevelaci\u00f3n\u201d no existe. Deber\u00eda.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> La descripci\u00f3n del curso \u201cKafkaesque\u201d sintetiza estos y otros sentimientos de desasosiego por ignorancia a la perfecci\u00f3n.<\/p>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[3]<\/a>\u00a0Borges, J. (2007), \u201cThe Trial, de Franz Kafka\u201d en\u00a0<i>Obras completas IV<\/i>, Bogot\u00e1 D.C., Planeta.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[4]<\/a>\u00a0Hoy me di carta blanca para inventar palabras.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el que aprendemos a perder. It has been said that the logic of this story is the logic of a dream, of a nightmare. Orson Welles El panorama de la relaci\u00f3n entre las telecomunicaciones y sus usuarios es desalentador y, francamente, predecible. 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