{"id":2214,"date":"2012-09-21T11:30:05","date_gmt":"2012-09-21T16:30:05","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=2214"},"modified":"2018-10-23T22:18:43","modified_gmt":"2018-10-24T03:18:43","slug":"mike-nichols-the-graduate-1967","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2012\/09\/21\/mike-nichols-the-graduate-1967\/","title":{"rendered":"Mike Nichols: The Graduate (1967)"},"content":{"rendered":"<p><strong>En el que observamos c\u00f3mo se re-asientan las bases de generaciones venideras trilcemente.<\/strong><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5006\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate1.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"419\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate1.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate1-300x128.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate1-768x328.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi alacena es una porcina alcanc\u00eda. Para abrirla, se debe martillar con la ingenua ilusi\u00f3n de una futura recomposici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace siglo y medio la melancol\u00eda y el <em>spleen <\/em>eran la respuesta inmediata al por qu\u00e9 de la condici\u00f3n humana, la cual, asqueada por la superposici\u00f3n de sus creaciones sobre s\u00ed mismas y el fracaso de cualquiera de sus ideales de liberaci\u00f3n, manifiesta sarc\u00e1sticamente su decadencia mediante novedosas expresiones pol\u00edticas, filos\u00f3ficas y art\u00edsticas. Sin embargo, a\u00fan perseveraba discretamente la creencia de que era un mal de \u00e9poca pronto a agotar. Desafortunadamente, nuestros tiempos \u2013tiempos de los que me abstengo de datar su surgimiento- detuvieron aquella desabrida gestaci\u00f3n para practicarle ces\u00e1rea, revelando as\u00ed al abominable engendro que se alimenta de la fragilidad de la raz\u00f3n: la incertidumbre. Los fam\u00e9licos sistemas de valores, las batallas que carecen de resoluciones y, sobre todo, la inexistencia de una luz guiadora son sus presas aleda\u00f1as. La inminencia del estancamiento existencial desiste de considerar juicios cualitativos; el reconocimiento de nuestro sofocamiento castiga con severidad, y la perpetuaci\u00f3n del qu\u00e9-puedo-hacer es la sonrisa amarga con la que nuestros pensamientos reflejan sus condolencias. A veces quisiera creer que la incertidumbre no es el s\u00edntoma emblem\u00e1tico de esta era, pero la crisis de convenciones en la que estamos inmersos es tan profunda que nadie pretende ocultarla para evitar un innecesario acto de hipocres\u00eda extra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este y otros desvar\u00edos pseudointelectuales me arrastran constantemente hacia \u201c<em>Sobre el lenguaje en general y sobre el lenguaje de los hombres<\/em>\u201d (\u201c\u00dcber Sprache \u00fcberhaupt und \u00fcber die Sprache des Menschen\u201d) de Walter Benjamin, aquel benditamente endemoniado ensayo por su corporeidad h\u00eddrica. Una de sus aristas encuentra en las creencias judeocristianas la justificaci\u00f3n de la importancia de primer orden del lenguaje. Una de las dos versiones b\u00edblicas de la Creaci\u00f3n (G\u00e9nesis 2:7) es interpretada de la siguiente manera: el h\u00e1lito de Dios concede a una masa de barro la facultad del lenguaje, haciendo que \u00e9sta se eleve sobre todas las otras creaciones de la Naturaleza; sin embargo, el hombre se aleja del Para\u00edso y de su \u00c1rbol del Conocimiento cuando se apropia de esta cualidad para hacerla signo de juicio de valores externos a su amplitud. En t\u00e9rminos menos confusos, se revela que la palabra es el don divino que se deterior\u00f3 cuando el hombre se apropi\u00f3 de \u00e9l sin ser consciente de su esp\u00edritu y lo rebaj\u00f3 a la abstracci\u00f3n, a que cada persona se sirviera del mismo indiscriminadamente para acomodarlo a su favor. A este ego\u00edsmo se le suma otro on\u00edrico pasaje: la ca\u00edda de la Torre de Babel, la sepultura de cualquier futura pretensi\u00f3n por establecer una acertada comunicaci\u00f3n entre los hombres. Desde all\u00ed el esp\u00edritu del lenguaje, aunque debilitado, lucha por el entendimiento, tanto de los hombres con la Naturaleza como entre s\u00ed.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5007\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate2.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate2.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate2-300x129.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate2-768x330.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este agrietamiento, bello por su estilo, cruel por su ambig\u00fcedad, es una excelsa explicaci\u00f3n a la opacidad de toda relaci\u00f3n humana. Es m\u00e1s po\u00e9tico, m\u00e1s aliviante culpar de nuestros desencuentros a una ancestral maldici\u00f3n. Sin embargo, a falta de dichos paralelismos comunicativos, debemos conformarnos con sus remanentes. Todos los hombres se hermanan en la confusi\u00f3n que euf\u00e9micamente tildamos de <em>pasi\u00f3n<\/em>. \u00bfNo es, acaso, el apasionamiento un espejismo de eternidad? \u00bfNo es la pasi\u00f3n m\u00e1s que impulsos, un ejemplo m\u00e1s de <em>fear in a handful of dust<\/em><a title=\"\" href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>? Esta fuerza vital diluye moment\u00e1neamente a la duda ya que, independientemente de que se accione o no, se valida una preferencia al reconocer un deseo latente. Las inquietudes se desprenden de lo ajeno al peque\u00f1o universo que se conforma en la pasi\u00f3n, de mir\u00edadas de puntos de vista (inestables, egoc\u00e9ntricos por definici\u00f3n) que se tornan cr\u00edticos, incluyendo al del implicado. \u00c9ste funciona como fuerza centr\u00edfuga, donde el centro (el objeto de deseo) y su extremo (el sujeto que desea) penden de una delgada l\u00ednea (el deseo en s\u00ed) que recubre ilusoriamente un abominable vac\u00edo con aquel en\u00e9rgico movimiento giratorio; a su vez, repele hacia afuera todo aquello que se niega a convivir bajo la m\u00e1quina, toda viruta de la insatisfacci\u00f3n. Si centro y extremo entran en contacto, la m\u00e1quina eventualmente colapsar\u00e1; si el extremo no despercude lo suficiente, no hay raz\u00f3n para que siga operando<a title=\"\" href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>The Graduate<\/em> es una de estas m\u00e1quinas, tal vez la m\u00e1s perfecta jam\u00e1s creada al servicio del arte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo inicia con Buck Henry, Calder Willingham, (guionista de \u201cPaths of Glory\u201d) y Mike Nichols (cierto novato cineasta, acreedor de cierto reconocimiento por cierta \u00f3pera prima titulada \u201cWho\u2019s Afraid of Virginia Woolf?\u201d) y su curiosidad por una deplorable novela de 1963. Su autor, Charles Webb, exorciz\u00f3 en doscientas sesenta p\u00e1ginas del m\u00e1s \u00ednfimo estilo el m\u00e1s retorcido de sus fetiches (recuerden, es Estados Unidos en 1963, no Francia a finales del siglo XIX): un inveros\u00edmil tri\u00e1ngulo amoroso entre vecino, vecina y primog\u00e9nita de vecina. Dustin Hoffmann, Anne Bancroft y Katharine Ross fueron elegidos para encarnar semejante insensatez. Aquel \u00e1vido equipo de trabajo iniciar\u00eda la laboriosa proeza de exteriorizar qu\u00e9 fue aquello tan revelador que percibieron en tan lamentable novela. A partir de ese instante, todo fue magia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Breve reminiscencia: mi madre y yo sol\u00edamos visitar al extinto Betatonio de la S\u00e9ptima con 60 para rentar VHS; cuando me encontr\u00e9 por primera vez con la borrosa copia de \u201cEl graduado\u201d y le\u00ed su rese\u00f1a, re\u00ed con la capacidad de exageraci\u00f3n que s\u00f3lo poseen los preadolescentes. Mi madre me dijo que me calmara, que en verdad era una buena pel\u00edcula. Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, creo, esas carcajadas se traducir\u00edan en lamentos y angustias. Cu\u00e1n equivocado estaba.<\/p>\n<figure id=\"attachment_5008\" aria-describedby=\"caption-attachment-5008\" style=\"width: 982px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-5008\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate3.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"422\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate3.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate3-300x129.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate3-768x330.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-5008\" class=\"wp-caption-text\">Los diecis\u00e9is pasos del cortejo sexual &#8211; Paso # 1.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">El filme abre con la llegada de Benjamin Braddock al aeropuerto y su inmediata participaci\u00f3n en una celebraci\u00f3n a su nombre y a sus logros. Su fatiga y reciente liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n acad\u00e9mica muta en lujuria ante los expl\u00edcitos gui\u00f1os de Mrs. Robinson; candoroso, acude intuitivamente hacia ella, confiado de que inaugurarse sexualmente con su vecina y esposa del socio jur\u00eddico de su padre y someterse a sus servicios sin cruzar palabra alguna no causar\u00e1 da\u00f1o alguno. \u00bfNo es esta la paz interior que todo fatalista graduado a\u00f1ora? Sin embargo, una min\u00fascula querencia social se interpone entre en la c\u00e1ndida relaci\u00f3n (m)hotelera: los Braddock y Mr. Robinson planean aparear a como d\u00e9 lugar a Ben con Elaine Robinson para estrechar los \u00fanicos lazos sueltos. El pr\u00f3ximo advenimiento de la delfina Robinson acciona a Ben hacia lo impensable, quebrando a su paso la rutina masoquista<a title=\"\" href=\"#_ftn3\">[3]<\/a>: pronunciar palabras. El giro de deseo se detiene abruptamente cuando hay un primer intento fallido por entablar un di\u00e1logo y son concientes de que son ni\u00f1o y madre, que deben perpetuar la copulaci\u00f3n y el silencio para que su uni\u00f3n perdure a costa de fragmentarse en m\u00e1s pedazos entre m\u00e1s tautol\u00f3gica se reconoce a s\u00ed misma la relaci\u00f3n. Lamentablemente, este juego de espejos rotos es tan inestable como inasible. Y Elaine llega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El espectador, por desprevenido que sea, jam\u00e1s encontrar\u00e1 ac\u00e1 tri\u00e1ngulo amoroso. Nichols es ese escaso genio que conoce a cabalidad el gran misterio de la psique de nuestros tiempos, que a su vez fue mayor descubrimiento de la d\u00e9cada de los 60: uno ama <em>en <\/em>la otra persona, no <em>a<\/em>. Marcel Proust ya lo hab\u00eda anunciado en <em>En busca del tiempo perdido<\/em> con mayor ambig\u00fcedad<a title=\"\" href=\"#_ftn4\">[4]<\/a>; <em>The Graduate<\/em>\u00a0astutamente dilata a la incomunicaci\u00f3n bajo la m\u00e1scara de la ingenuidad. La pel\u00edcula transcurre como una cita de juegos entre ni\u00f1os caprichosos, donde todos creen que someten a los otros. Benjamin, que est\u00e1 un-poco-preocupado-acerca-de-su-futuro, toma las riendas de su vida a trav\u00e9s de pataletas cada vez m\u00e1s audibles. Ese lamento existencial es la imposibilidad de amarse a s\u00ed mismo en Mrs. Robinson y en Elaine. Lo mismo ocurre con las Robinson, quienes exponen arquet\u00edpicamente las inconsistencias de dos generaciones opuestas: una ilusoria y otra ilusoria sobre la desilusi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora, \u00bfse puede seguir creyendo inocentemente que es s\u00f3lo una pel\u00edcula que emblem\u00e1ticamente clausura la turbulenta d\u00e9cada de los 60?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5009\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate4.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"352\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate4.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate4-300x108.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate4-768x275.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201c<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=PYD-DIggB2k\">April Come She Will<\/a>\u201d, mi composici\u00f3n favorita del aclamado d\u00fao Simon &amp; Garfunkel, termina con los versos \u201cSeptember, I\u2019ll remember\/a love once new has grown old\u201d. Aceptar que el deseo se despliega, que muere, vive y nace de nuevo sin control alguno es doloroso, pero lo es a\u00fan m\u00e1s no aceptarlo. No quiero saber c\u00f3mo termina la historia, no me interesa saber qu\u00e9 ocurre una vez el bus municipal se detiene en su \u00faltima parada, aunque a otras personas s\u00ed<a title=\"\" href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>. Prefiero conservar esa \u00faltima instant\u00e1nea de una pareja reci\u00e9n desenmascarada. El golpe \u2013y qu\u00e9 golpe- trasciende lo simb\u00f3lico porque es un terror real; Ben y Elaine deben revolucionar ese vac\u00edo antes de que los devore la estropeada m\u00e1quina. Con toda seguridad los devorar\u00e1; sin embargo su reconocimiento les brindar\u00e1 mayor tranquilidad y tal vez m\u00e1s tiempo. Esta epifan\u00eda final es el llamado final al espectador. Todos deben admitir la querella contempor\u00e1nea y aprender a aceptar que ese residuo de entendimiento sigue siendo entendimiento, por inferior que sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfNo es la pasi\u00f3n la \u00fanica comunicaci\u00f3n tangible? Si se reconoce s\u00f3lo como medio y no como red, s\u00ed. Adem\u00e1s, no s\u00f3lo hay pasi\u00f3n sexual. El mal necesario de los rom\u00e1nticos tard\u00edos, por ejemplo, es acudir al Absoluto as\u00ed sepan de entrada que no existe; su placer consiste en esa falsa b\u00fasqueda<a title=\"\" href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>. Nichols puede dormir tranquilo porque sabe que entre tantas trampas falsas nos ofreci\u00f3 una luz guiadora para enfrentar a esta cat\u00e1strofe, a esta certeza de la incertidumbre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos corresponde a nosotros actuar como Tiresias: ser profetas de lo que ya pas\u00f3, porque seguir\u00e1 pasando.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-5010\" src=\"http:\/\/filmigrana.com\/critica\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate5.png\" alt=\"\" width=\"982\" height=\"421\" srcset=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate5.png 982w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate5-300x129.png 300w, https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/wp-content\/uploads\/2012\/09\/The-Graduate5-768x329.png 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 982px) 100vw, 982px\" \/><\/p>\n<div>\n<hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> T.S. Eliot, \u201cThe Waste Land\u201d. El c\u00e9lebre poeta reconoce la dificultad de superar nuestras crisis como humanidad puesto que todo es un conjunto de im\u00e1genes rotas.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> Espero que Jacques Lacan me apoye desde el Estigio por mi osado s\u00edmil (\u00bfno es \u00e9ste acaso el fr\u00e1gil paso en el que todo lo Real recae en lo Imaginario?).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> Es reveladora la diferencia que se\u00f1ala Lacan: \u201cEl sadismo es para el padre, el masoquismo es para el hijo\u201d (<em>Seminario 23: el sympthome<\/em>).<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Con la cabeza agachada confieso que s\u00f3lo he le\u00eddo \u201cPor el camino de Swann\u201d y \u201cTiempo recobrado\u201d. Aun as\u00ed, encuentro suficientes elementos en este \u00faltimo volumen para justificar que Marcel llega a la madurez comprendiendo que debe ser a pesar de Albertine y de Gilberta.<\/p>\n<\/div>\n<div style=\"text-align: justify;\">\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a> El despiadado Webb se atrevi\u00f3 a escribir <em>Home School<\/em>. No me cargar\u00e9 con la \u00falcera que implica su explicaci\u00f3n.<\/p>\n<\/div>\n<div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a> <em>San Mart\u00edn Bueno, m\u00e1rtir <\/em>de Miguel de Unamuno es un excelente ejemplo de esta causa perdida.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el que observamos c\u00f3mo se re-asientan las bases de generaciones venideras trilcemente. Mi alacena es una porcina alcanc\u00eda. Para abrirla, se debe martillar con la ingenua ilusi\u00f3n de una futura recomposici\u00f3n. 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