{"id":1568,"date":"2011-12-28T18:52:42","date_gmt":"2011-12-28T23:52:42","guid":{"rendered":"http:\/\/filmigrana.com\/?p=1568"},"modified":"2022-08-30T01:14:49","modified_gmt":"2022-08-30T01:14:49","slug":"mario-ribero-mama-tomate-la-sopa-2011","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2011\/12\/28\/mario-ribero-mama-tomate-la-sopa-2011\/","title":{"rendered":"Mario Ribero: Mam\u00e1 T\u00f3mate la Sopa (2011)"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1576\" title=\"mama-tomate-la-sopa\" src=\"http:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2011\/12\/mama-tomate-la-sopa.jpg\" alt=\"\" width=\"567\" height=\"340\" \/><\/p>\n<p>Son las 10:45 PM y acab\u00e9 de llegar de una sala de cine, mis estimados lectores de Filmigrana, con una llama en el coraz\u00f3n que me resulta dif\u00edcil de ocultar. Es un fuego vivaz y no muy luminoso, tal vez similar al que generan las estufas de gas, mas este gas es p\u00fatrido y envilecido, de coloraci\u00f3n p\u00e1lida y enfermiza porque s\u00ed, como lo pueden leer en el t\u00edtulo, estuve en una sala de cine viendo el \u00faltimo engendro del Canal RCN. Nadie me oblig\u00f3 con un rev\u00f3lver a ir y ver esa pel\u00edcula, mucho menos a escribir estas l\u00edneas, y si algo sabemos bien en este sitio es que la gran mayor\u00eda de las pel\u00edculas tienen algo adentro, fragmentos valuables y reflexiones sobre una \u00e9poca, un lugar o una sociedad en particular, a pesar de las claras distinciones que se puedan establecer entre la idea o intenci\u00f3n original y el producto terminado. Proseguir\u00e9 la marcha con ese fuego iluminando mi tristeza, con la confianza de que apenas acabe este escrito se haya disipado en un m\u00ednimo el abuso al que me somet\u00ed.<\/p>\n<p>Ejemplo de tales remanentes, de intenci\u00f3n y mensaje, es mi an\u00e1lisis anterior sobre <a href=\"https:\/\/filmigrana.com\/criticas\/2011\/12\/10\/colbert-garcia-silencio-en-el-paraiso-2011\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Silencio en el Para\u00edso<\/a>, algo obnubilado y carente de bases s\u00f3lidas debido a mi largo hiato de inasistencia a las salas oscuras, aunque igual se habla de una pel\u00edcula que evidencia un deseo de comunicar y dar a conocer a partir de la narrativa de ficci\u00f3n. Esta vez no hablar\u00e9 sobre el Brasil, los neorrealistas o esos asuntos tan bellos y sensibles. El presente caso, dirigido por un veterano de telenovelas y culebrones de la franja Triple-A, es sumamente especial e ins\u00f3lito en varios sentidos. Para un hombre que lleva muy poco de haber empezado su recorrido de apreciaci\u00f3n y admiraci\u00f3n cinematogr\u00e1fica, no guardaba en mi memoria una pel\u00edcula que no tuviese conexi\u00f3n con absolutamente nada, y que fuera el negro reflejo de un abismo creativo muy pr\u00f3digo en torturar las nociones de tiempo y espacio, sin mencionar la de una simple narrativa en s\u00ed. Esto tiene m\u00e9ritos. De antemano sab\u00eda que este 25 de diciembre ser\u00eda memorable, pero \u00bfSon estas las lamentables proporciones?<\/p>\n<p>Es un hito en la historia del cine de nuestro pa\u00eds porque, de acuerdo a las m\u00e1s innobles tradiciones, todos los 25 de diciembre desde hace doce a\u00f1os se estrena una comedia blanda y ligera de la mano de alguno de los reconocidos empresarios que viven de ellas, nombres conocidos en el medio como Harold Trompetero y Dago Garc\u00eda, por citar a los m\u00e1s prominentes; lo particular de esta ocasi\u00f3n se hall\u00f3 definido en la posibilidad de elegir una de dos pel\u00edculas para ver el d\u00eda festivo, cada una producida por uno de los dos canales privados con los que actualmente contamos, l\u00e9ase Caracol Televisi\u00f3n y RCN. Ambas pel\u00edculas son dirigidas, producidas, escritas e interpretadas por personas demasiado habituadas a las telenovelas, un notorio producto de exportaci\u00f3n nacional, y esos resultados se resienten en pantalla, llev\u00e1ndonos a imaginar que veremos una telenovela de dos horas.<\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8220;Un hijueputa que nadie tiene motivos para querer y aprender de \u00e9l, ese es nuestro protagonista, carajo&#8221;<\/strong> Mario Ribero, a lo largo de 5 a\u00f1os de trabajo en este proyecto<\/p><\/blockquote>\n<p>No he empezado a hablar acerca del argumento, debido a que en mi estilo de redacci\u00f3n suelo ponerle subt\u00edtulos imaginarios a los p\u00e1rrafos, antes de escribirlos. &#8220;\u00bfDe qu\u00e9 trata esta pel\u00edcula?&#8221;, originalmente deber\u00eda ir ac\u00e1, pero fue una interrogante inceremonialmente reemplazada por la siguiente pregunta ret\u00f3rica: &#8220;\u00bfTrata sobre algo esta pel\u00edcula?&#8221;, porque muy a pesar de las sinopsis impresas y digitales, el trailer escueto y lo que les pueda decir como testigo de la inanici\u00f3n espiritual del Sheol, no hay algo que pueda responder con fidelidad.<\/p>\n<p>Compr\u00e9 una boleta convencido en que ver\u00eda la historia de Vicente Vaca (Ricardo Leguizamo), un &#8220;cuarent\u00f3n&#8221; mantenido por su madre (Consuelo Luzardo pagando deudas) y buen vividor de un barrio tradicional de Bogot\u00e1, ya que ese es el \u00fanico espacio dieg\u00e9tico que existe en estas pel\u00edculas y la deducci\u00f3n lleg\u00f3 gratis. Vicente conoce a Cristina Melo (Paola Turbay, en su regreso a la memoria colectiva de nuestra naci\u00f3n), quien acaba de montar una peluquer\u00eda en el barrio y juntos se complementan, debido al infinito e imposible amor del colombiano promedio al que va dirigido este sainete de 93 minutos, poco tiempo como para que el oleaje de la mediocridad me pueda afectar. Lo que obtuve por mi dinero no s\u00f3lo fue algo distinto, sino que era much\u00edsimo peor de lo que esperaba.<\/p>\n<p>A cambio del storyline anterior me dieron una carne magra y dura, muy similar a la que los sobrevivientes de la famosa novela de Piers Paul Reed, &#8220;They Live!&#8221;, prueban al comerse entre s\u00ed. Es la historia apresurada de Ricardo Leguizamo, pagado para recitar unas l\u00edneas y responder temporalmente al nombre de &#8220;Vicente Vaca&#8221;, quien aparece en una cama antes de ser generosamente consentido por Do\u00f1a Berta (Consuelo Luzardo pagando deudas) y nos muestra un poco de lo que ser\u00eda la vida de eterna e injustificada manutenci\u00f3n de Vicente, o al menos eso nos vemos presionados a imaginar si fuese escrito por alguien que conviviera con seres humanos. Claudia Liliana Garc\u00eda, infortunadamente, no es una de esas personas.<\/p>\n<p>Le sigue un pu\u00f1ado de vi\u00f1etas, dir\u00eda que muchas para lo tediosas que son pero muy pocas para explicar qui\u00e9n demonios es el protagonista. Ricardo\/Vicente se masturba en la ducha, posiblemente en una sola toma, y a trav\u00e9s de un di\u00e1logo descaradamente expositorio de telenovela conocemos, de inmediato, el arribo de &#8220;La nueva peluquera del barrio&#8221;. Las palabras intercambiadas s\u00f3lo sirven para explicar menudamente lo que suceder\u00e1 a continuaci\u00f3n, sin dar un m\u00ednimo atisbo acerca de las personas que las enuncian. Aquel que deber\u00edamos conocer como Vicente llega a la peluquer\u00eda, instalada en un apartamento perteneciente a un barrio tradicional de Bogot\u00e1 (\u00bf?), lo cual sobra decir que es sumamente inveros\u00edmil, y ah\u00ed se encuentra con Paola Turbay, a quien de buena suerte llaman Cristina, y tras un breve y absurdo di\u00e1logo que una vez m\u00e1s se esfuerza (muy poco) en impulsar la secuencia de im\u00e1genes, aparentemente ambos quedan con una muy buena impresi\u00f3n del otro; \u00e9l porque es un cerdo inmoral <em>tetas culo<\/em> bogotano <em>tetas<\/em>, y ella porque Claudita ten\u00eda que salir temprano a hacer diligencias y, &#8220;bueno gente, empezamos a rodar ma\u00f1ana&#8221;.<\/p>\n<p>De sopet\u00f3n descubrimos que Paola tiene un emplasto para la calvicie como parte de su negocio &#8216;todero&#8217; y Ricardo se suma t\u00edmidamente como voluntario del tratamiento. Tiene una erecci\u00f3n durante el masaje capilar, suena una bossa nova de saldo y mi cerebro empieza a trabajar con fuerza, porque sabe que todo esto lo llevar\u00e1 a algo terrible.<\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8220;Claro que la pel\u00edcula tiene continuidad, cuando se acaba una lata de cinta la siguiente empieza de un saltito&#8221;<\/strong> Un tipo que andaba por ah\u00ed, y lo nombraron Editor.<\/p><\/blockquote>\n<p>Como si nadie tuviera prisa, la pel\u00edcula logra dilatar los 96 minutos originales y convertirlos en un tapiz interminable de efectos com\u00e9dicos inmediatos, m\u00fasica engorrosamente inapropiada y muchos bostezos, producto ya sea del deterioro mental que llegu\u00e9 a sufrir o bien, porque las secuencias apenas si est\u00e1n empalmadas entre s\u00ed. Es una comedia, pero no por eso tiene la licencia para sacar situaciones de la manga, con el \u00fanico fin de hacer uno u otro comentario sobre sus personajes (sic), lo que al final lleva a que el gui\u00f3n se muerda la propia cola y viole las reglas constru\u00eddas dentro del universo dieg\u00e9tico, por lo que se asume que ninguna acci\u00f3n tiene una consecuencia tangible o un efecto, ya sea dram\u00e1tico o com\u00e9dico. Se espera que haya incluso una identificaci\u00f3n con esa planta de insufribles, pero ni siquiera hay un esfuerzo por realizar una m\u00ednima investigaci\u00f3n, posiblemente debido a que estos guiones se empiezan y terminan en una conversaci\u00f3n que emula una peluquer\u00eda, muy lejos de una de verdad.<\/p>\n<p>Por alg\u00fan motivo hay secuencias que son innecesariamente largas, como cuando Ricky (olvid\u00e9 el nombre del actor, pero s\u00e9 que es un tipo miserable), el hijo McGuffin de Paola Turbay, toma el carro que est\u00e1 a nombre de Vicente y conduce a su novia a una fiesta surreal en alguna esquina gen\u00e9rica de la ciudad. Es algo que no dice absolutamente nada, aunque en la maligna intenci\u00f3n de sus realizadores puede venir siendo algo an\u00e1logo a &#8220;<em>Como para que los chinos de las familias se\u00f1alen y se r\u00edan, qu\u00e9 chimba hermano<\/em> <em>\ud83d\ude00<\/em> <em>La hicimos<\/em>&#8220;. En otro momento hay una especie de fiesta electr\u00f3nica que da bastante grima, a pesar (o tal vez a causa) de la gr\u00faa de c\u00e1mara montada en locaci\u00f3n.<\/p>\n<blockquote><p><strong>&#8220;\u00bfFoquista? Jajaja, compr\u00e9 un petaco de pola con esa plata&#8221;<\/strong> El director de fotograf\u00eda<\/p><\/blockquote>\n<p>Y con todo, siguen siendo secuencias rodadas con el m\u00e1s premuroso de los afanes. De todo el equipo de producci\u00f3n s\u00f3lo el nombre de Javier Hern\u00e1ndez se me queda grabado en la memoria, particularmente por su trabajo como foquista y porque no me quedo corto al enunciar que jam\u00e1s fue a trabajar. No hay composici\u00f3n fotogr\u00e1fica, cortando arbitrariamente pedazos de actores y ensalz\u00e1ndose en planos que mantienen con fidelidad el voto de mutismo l\u00fagubre. Si se habl\u00f3 de los di\u00e1logos ennervantes, hizo falta mencionar la lenta cadencia del doblaje y la calidad gen\u00e9rica de este. El apartado sonoro en compa\u00f1\u00eda de la m\u00fasica gratinada y de stock que pertenece a Monsieur Perin\u00e9*, una banda que confieso no hallarle ni un poco de gusto, turb\u00f3 mis o\u00eddos en los momentos m\u00e1s inc\u00f3modos de esta presentaci\u00f3n de diapositivas.<\/p>\n<p>Como ya lo mencion\u00e9 este largometraje tiene el m\u00e9rito especial de ser completamente atemporal en el peor sentido de la palabra, sin ning\u00fan tipo de reflexi\u00f3n creativa o est\u00e9tica sobre nada en particular, pero aunque Ribero se haya esforzado bastante en desprenderle todo subtexto o substrato imaginable (entiendo lo mucho que cuesta, Mario), queda informe y et\u00e9reo el falocentrismo cavernario y los comentarios nada sutiles sobre la sexualidad. Y al final, cuando Paola logra promover su dudoso producto para la calvicie, vemos lo \u00fanico que se parece a un mensaje en toda la pel\u00edcula: un comercial de telemercadeo en el que se pone dicho producto a la altura de todas las cremas de excremento y b\u00e1lsamos similares, un producto que al final resulta siendo <strong>una delusi\u00f3n, un nefasto timo<\/strong>. De manera muy autoconsciente, la pel\u00edcula nos sugiere que si seguimos como estamos, seguiremos viendo esta clase de producciones para los a\u00f1os venideros.<\/p>\n<p>A lo largo de la proyecci\u00f3n, y en especial al final, me sent\u00ed sumamente solo y miserable, no porque me identificara de alguna manera con el protagonista de este absurdo y prolongado cortometraje universitario; el efecto se debi\u00f3 a que, a pesar de la chabacaner\u00eda y los chistes pueriles sobre penes, nalgas y sopas de lenteja, nadie se re\u00eda en la sala. La concentraci\u00f3n de estr\u00e9s y enfado lleg\u00f3 hasta m\u00ed sin ninguna clase de traba, cuando supe que ten\u00eda que vivir este penoso calvario hasta el final que no se ve\u00eda venir. A pesar de los inconvenientes, sigue siendo una manera textual de ver c\u00f3mo no se hace una pel\u00edcula, como arruinar el material fotosensible desde el primer momento y hacer sentir a sus espectadores como tarados, v\u00edctimas de abusos y maltratos, para al final dejarlo todo como estaba al principio. Darle sopa a mam\u00e1, una manera pasiva-agresiva de mantenernos fieles a la tradici\u00f3n cinematogr\u00e1fica nacional.<\/p>\n<p><strong>\u00a1Hey, qu\u00e9 bien!<\/strong>: El Mercedez-Benz que el argumento menciona como &#8220;Modelo 64&#8221; se halla en decente estado.<\/p>\n<p><strong>Emhhh:<\/strong> los double-entendres sexuales relacionados con los masajes, al principio son una herramienta aparentemente propia del universo dieg\u00e9tico, pero no tardan mucho en tornarse cansinos, como casi todo lo relacionado con este producto.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 parche tan asqueroso:<\/strong> no est\u00e1n inscritas en la pel\u00edcula <em>per se<\/em>, pero estas citas acerca de su realizaci\u00f3n no distan mucho de las frases en comillas y negrilla que he situado a lo largo de este art\u00edculo. Extra\u00eddas de <a href=\"https:\/\/web.archive.org\/web\/20120116115023\/http:\/\/www.elespectador.com\/impreso\/cultura\/articulo-318154-mama-tomate-sopa\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">esta nota<\/a> del diario El Espectador me precio de ofrecer un par:<\/p>\n<p>Mario Ribero: <em>\u201cQuise hacer una pel\u00edcula para mi pa\u00eds. Yo nac\u00ed aqu\u00ed y no puedo hablar de otra cosa\u201d<\/em><\/p>\n<p>Claudia Liliana Garc\u00eda, la guionista: <em>\u201cEra necesario ir al hogar, pero no con chistes sino con un humor inteligente\u201d<\/em><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-1577\" title=\"mama-tomate-la-sopa2\" src=\"http:\/\/filmigrana.files.wordpress.com\/2011\/12\/mama-tomate-la-sopa2.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"280\" \/><\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 ratas. No vayan, por favor.<\/strong><\/p>\n<p>_____________________________________<\/p>\n<h6>*Averiguando un poco m\u00e1s en el citado art\u00edculo, hasta donde el enfado me lo permite, me entero que Monsieur Perin\u00e9 en realidad toca al ritmo del jazz manouche, algo relacionado en alg\u00fan nivel con Django Reindhardt, y elementos de ritmos latinoamericanos. Al final suena como una bossa nova muy simple, y el hecho de musicalizar esta pel\u00edcula tampoco la lleva muy lejos. Lo lamento por los fans de la banda, pero as\u00ed percibo el panorama.<\/h6>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las 10:45 PM y acab\u00e9 de llegar de una sala de cine, mis estimados lectores de Filmigrana, con una llama en el coraz\u00f3n que me resulta dif\u00edcil de ocultar. 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