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Little tidbits of information.

Seis

… (Capullos en una piscina)[1]

Hemos vuelto de entre las sombras para hablarles sobre el holometabolismo, y de cuánto cuesta atravesarlo.

Lo hacemos cada año, en realidad, con el corazón entre las garras y con una dosis menor de cinismo que la que acompaña nuestra perspectiva de este maizal en el que nos ha tocado llevar a cabo nuestra metamorfosis. Aunque este es un momento favorable para crear una publicación web de crítica cinematográfica o incluso una editorial o, qué sé yo, una productora (!), es tal vez un momento difícil para permanecer humano, sensible y cuerdo.

No vamos a entrar en detalles sobre asuntos políticos, económicos o sociales que intervienen en el desarrollo de esta pequeña iniciativa, ya que a) son demasiadas variables, b) no viene al caso y c) en menos de tres oraciones dejaríamos ver las horribles fracturas morales que componen nuestra diversidad como redactores de esta página, algo que dista mucho de ser una mente enjambre y se muestra más como una pluralidad de perspectivas y motivaciones para insultar al prójimo.

Más bien quisiéramos celebrar esas coloridas diferencias, y crear espacios para que se expresen con mayor ductilidad. Llevamos un muy buen tiempo preparando dichos espacios, pero esa tardanza responde a la calidad con la que queremos entregarlos, algo que no solo nos compete a nosotros (porque respetamos una buena investigación, el trabajo hecho con paciencia y los paseos en moto sin casco) sino a las personas que eventualmente recibirán estos contenidos, entre esos quienes leen estas líneas con una pizca de entusiasmo. Es también porque en el paso de pupas a imagos, debemos hacernos muchas preguntas con respecto a este proyecto y la manera en la que afecta nuestras vidas a largo plazo.

El título de este artículo corresponde a los seis años que han transcurrido desde que nos empezamos a preguntar sobre el cine de una manera distinta, dejando a un lado el consumo pasivo y delicioso para cuestionar lo que vemos de forma más activa y directa, aun cuando ese cuestionamiento no fuese en principio poco más sino una bengala cargada de prejuicios. A lo largo del último año hicimos el experimento de observar la evolución de nuestros escritos, de cómo rebotaban en calidad y optimismo a medida que pasábamos por momentos muy específicos de nuestra vida real, aquella que funciona detrás de estos pobres pseudónimos. Así pues, no es difícil hacer la cuenta de todas las cosas que pueden suceder en seis años.

En esos seis años algunos de nosotros han contraído matrimonio, otros se encuentran comprometidos, varios de los colaboradores han terminado carreras universitarias para empezar maestrías, algunos se han ido del país y otros han regresado con nuevos conocimientos para aportarle a esto. ¿Qué es “esto”, a la larga? ¿Por qué un grupo de personas querría dedicarle tiempo a lo que hasta ahora parece que han sido (a juzgar por esta misma página) unos escritos, algunas imágenes .gif y unas cuantas proyecciones de cine en vivo? Claramente es porque “esto”, Filmigrana es muchísimo más que esas minucias.

No planeo hacer un pitch de ventas porque todos sabemos que soy terrible en esa área, pero sí quiero hilar todo lo mencionado anteriormente: capullos, gente brillando en la oscuridad, ancianos teniendo sexo, producciones y ediciones impresas, espacios diversos… El mensaje es bastante claro: nos ampliamos una vez más, o más bien, seguimos bajo el efecto de las ampliaciones anteriores, desprendiéndonos de nuestra antigua piel para dar paso a otros cambios necesarios. Aunque empezó como una especie de divertimento y nunca lo planeamos de esta manera, notamos que ahora Filmigrana hace parte de nuestras vidas y le debemos nuestro tiempo y esfuerzo a este proyecto, ahora mucho más grande que nosotros. Por lo mismo, es nuestro deber cooperar con los demás miembros del equipo que no están adscritos a este espacio de crítica vitriolíca, a quienes eventualmente conocerán en su propio sitio pero que siguen viviendo con nosotros en el mismo asilo proverbial.

Ahora, ¿Qué saldrá de estos capullos?

[1] Gracias, Ron Howard.

Una Semana de Horror IV: Blood Feud

Aprovechando el homenaje hecho en el título a la saga de Pumpkinhead (puntualmente al subtítulo de su cuarta entrega), damos inicio a esta versión de la Semana de Horror con un atroz relato de la edad feudal europea, donde en efecto es la sangre (y las vísceras) el precio a pagar por cualquier infracción, por menor que sea. A continuación:

“Los penitenciales de la alta Edad Media —tarifas de castigos que se aplicaban a cada clase de pecado— podrían figurar en los infiernos de las bibliotecas. No solo sale a la superficie el viejo fondo de las supersticiones campesinas, sino que se desatan las mayores aberraciones sexuales, se exasperan las violencias: golpes y heridas, glotonería y borrachera. (…) El refinamiento de los suplicios inspirará durante largo tiempo la iconografía medieval. Lo que los romanos paganos no hicieron soportar a los mártires cristianos, lo hicieron soportar a los suyos los francos católicos: Se cortan de ordinario las manos y los pies, la punta de la nariz, se arrancan los ojos, se mutila el rostro mediante hierros candentes, se clavan estacas puntiagudas de madera bajo las uñas de las manos y los pies…”[1]

Una vez más, estimados lectores, es hora de aventurarnos en las turbias y polutas aguas del horror, uno de nuestros géneros preferidos acá en la barca de Filmigrana. ¿Qué horribles criaturas nos visitaran este año? ¿Dentistas sociopáticos y con esposas infieles para completar, quizás? ¿Asesinos de campamentos de verano cuya arma de preferencia son un par de tijeras de jardinería? ¿Babosas corrosivas? ¿Mosquitos gigantes? ¿Cultos satanistas que conforman la junta directiva de una preparatoria norteamericana? ¿Fetichistas descontrolados? Solo el futuro lo sabrá. Esperamos, no obstante, que naveguen este río con nosotros y que, ojalá, se decidan a echarse al agua fangosa que nos rodea, en búsqueda de nuevas experiencias visuales y sensoriales, ojalá traumáticas y divertidas en igual medida. Feliz día de San Crispín.

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[1] Jacques Le Goff en La Civilización del Occidente Medieval, Paidós, 1999, Barcelona, P. 36. Hay muchas más descripciones horribles y sumamente informativas de la época en este libro fácilmente obtenible en las mareas de la red.

Cinco

Cinco

Cinco años[1]. Hemos llegado a ese momento en el que los pequeños vástagos están en edad de irse al colegio, estar solos durante las mañanas y conocer las realidades de una vida gris y abrasiva. Habiéndolo visto crecer, hemos (mal) criado a una entidad sin mucha atención, pero con los mejores recursos que hemos tenido a la mano dentro de lo que nos permite el tiempo y la experiencia.

El pequeño ha pasado por hambre y actitudes negligentes, y aun así sigue con vida. Dejar que una criatura recién nacida se las arregle por sí solo le permite adquirir carácter y reconocer sus falencias a través de procesos reflexivos, algo que hemos aprendido a través de joyas atemporales de la historia del cine como Baby Geniuses y Son of the Mask, entre otras.

Y es así, en medio del encierro y el olvido, que decidimos volver con la actitud correspondiente a un ciclo mucho más regular. ¿Es eso lo que el tiempo libre nos permitirá hacer con una actividad que no es reconocida con dinero o y solo con insultos prolongados[2]? Experiencias pasadas nos han dicho que no es tan fácil, y que requiere una módica suma de empeño y paciencia para que un sitio como este engendre resultados.

¿Qué esperamos de una iniciativa como esta página? No parece ser algo encaminado al amasamiento de una fortuna en un mundo como el actual, y menos desde la humilde nación en la que redactamos el 90% de nuestros contenidos, y sabemos que esa no es la vía. Así mismo, sabemos que como todo hijo indefenso, requiere dinero para ropa diminuta hecha de código fuente y muchas toallas para limpiar todos los desastres que causa. De lo que sí estamos seguros es del orgullo que nos causan los balbuceos que este pequeñín emite cuando habla, y de que un continuo acompañamiento durante su desarrollo podría llevarlo a una vida lejos del crimen y los peligros del free press.

Por lo pronto, hemos crecido lo suficiente por otros costados (invisibles aún) que vamos a necesitar una nueva muda de prendas y uniformes que se acoplen al estilo de vida que llevará en el futuro.

Que sea este el primero de muchos lustros por venir para esta página joven, inmadura y con ganas de seguir existiendo.

______________________

[1] Sabemos que el personaje protagonista de Baby Geniuses no tiene más de año y medio, pero hay pocas cosas que podrían haber impedido que empleara este .gif introductorio. Sabrán perdonar.

[2] Solíamos coleccionar nuestros comentarios más vitriólicos y desarrollar relaciones estrechas con nuestros agresores, pero incluso estos hallaron un límite en el desperdicio de su vida al entrar a esta página y dejaron de visitarnos.

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Una Semana de Horror en Filmigrana III: Season Of The Witch

El 22 de Noviembre de 1989 ocurre un evento particular en Chicago, IL, donde un grupo de individuos anónimos secuestran la señal satelital del canal independiente WGN-TV por 30 segundos durante la emisión de las mejores jugadas de los Bears de Chicago, siendo estas reemplazadas por un hombre con la máscara de Max Headroom, un personaje ficticio de alta popularidad en la década. Un par de horas más tarde, los mismos individuos interrumpen la transmisión de Doctor Who de WTTV y nuevamente aparece el mismo hombre enmascarado, esta vez por minuto y medio, hablando de forma incoherente y haciendo múltiples referencias impenetrables a New Coke, Clutch Cargo y Chuck Swirsky, para acabar siendo azotado con un matamoscas esgrimido por una mujer en traje de mucama francesa. Dan Roan, el presentador deportivo de WGN-TV, dijo poco después de la transmisión: “Well, if you’re wondering what happened, so am I.”

El motivo de esta interrupción permanece inexplicado hasta el día de hoy y sus responsables impunes y desconocidos, pero a forma de metáfora tecnológica y narrativa su poder es hoy día exactamente igual de poderosa y entretenida. No era la primera vez que ocurría, por supuesto: En 1977 varios canales británicos fueron interceptados por una señal de emergencia provocada desde el transmisor oficial de Harrington que anunciaba la llegada de un representante de la Intergalactic Association. Luego, en 1986 un ingeniero electrónico de Florida interceptó la señal local de HBO para reemplazarla por el siguiente mensaje:

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Pero de estos ejemplares, la interrupción de Chicago es de lejos la más enigmática en sus motivos y en sus orígenes, dos factores que llevan a cuestionar seriamente la lógica de la señal televisiva: ¿No son estas interrupciones igual de aleatorias que la programación emitida normalmente por un canal? ¿Quién tiene el control sobre la señal? ¿Cómo es posible tener control sobre algo que ni siquiera existe físicamente? Mientras la primera aparición ocurre durante un segmento de noticias, la segunda ocurre en medio de un programa de ficción. ¿Cómo logra el espectador volver a la historia lineal y lógica del Doctor Who después de presenciar algo inexplicable que se manifiesta en su mismísimo escapismo diario? ¿No estamos cómo espectadores supeditados a ciertos modelos narrativos que nos obligan a esperar un inicio, un nudo y un desenlace consecuente, explicable y justificable? ¿Y quien puede resistirse a criticar aquellos ejemplares que se salen de la norma que rige nuestro entretenimiento? ¿Y que sí el espectador se encuentra somnoliento y drogado durante la transmisión del programa? ¿No es la interrupción ahora parte intrínseca de la historia que está presenciando, no está reescribiendo aquel capítulo particular en sus memorias de aquella noche en adelante?

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Hace un año la Semana de Horror en Filmigrana se vio interrumpida por una segunda versión de Horr-O-Rama, nuestra selección local de cine de terror que incluyó giallos, secuelas y pianos asesinos (en otras palabras, nuestro propio incidente Max Headroom). Este año, la responsabilidad de observar variopintos y sangrientos filmes provenientes de empolvados videocasetes recae sobre ustedes, los lectores. No obstante, pueden contar nuevamente en nosotros (y de aquí en adelante hasta nuevo aviso) para que les proveamos de espantosas, terroríficas y frecuentemente malolientes recomendaciones de uno de nuestros géneros preferidos: En la última semana del mes actual varios de nuestros redactores unirán fuerzas para publicar un artículo al día sobre una película de horror que consideremos extraordinaria, ya sea por su innovación técnica o narrativa, por su poderío emocional y angustiante, o por su creatividad a la hora de despachar adolescentes en un campamento de verano.

¿Qué habrá en la bolsa de dulces este año? ¿Bebés poseídos? ¿Una comunidad de lampreas carnívoras? ¿Extraterrestres malévolos? ¿Torturas japonesas? En palabras del grandioso Pinhead en Hellraiser III: Hell On Earth: “Oh, such limited imagination!”

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El cuarto año – Un paisaje que revienta

Ayer, 18 de Agosto, se cumplieron 4 años de la existencia de Filmigrana, la página, y resulta difícil hacer un sumario de lo transcurrido desde la última publicación semejante a esta. Intentaré ser conciso.

Hace un año, yo regresaba de un largo viaje para encontrarme con que algo había cambiado en el panorama cinematográfico nacional. No había nada concreto para ese entonces, pero se sentía un cierto entusiasmo en el aire, había mucha gente con ganas de hacer cosas, de producir contenidos; todo esto muy fácil de decir con la gracia que me otorga la retrospectiva (que es 20/20, recordémoslo bien), pero entre esos proyectos nacientes, uno llamó mi atención de forma particular, y lo mencionaré brevemente. Para alturas de Agosto-Septiembre del año pasado, nacía una productora muy afín a los intereses de Filmigrana.

Los redactores de este sitio tuvimos la oportunidad de ver las primeras ecografías, asistiendo a algunos de los trabajos realizados por esta nueva y misteriosa asociación de personas, que si bien no cuenta con un enorme equipo de trabajo o una infraestructura que haga sonreír a Simón Brand, tienen candor e ingenio, y sobre todo, deseos de trabajar en equipo, algo que rara vez se ve en la comunidad de realizadores a la que tengo que atenerme casi que a diario: un excelso festival de puñaladas en la espalda.

Así pues, notando que éramos una relación creada en el paraíso, esa misteriosa productora y esta (rara vez) humilde página unimos nuestros esfuerzos para crear una nueva y más poderosa Filmigrana. Nos adoptamos mutuamente.

Filmigrana, el sitio de críticas, se beneficiaría enormemente con la creación constante de audiovisual local, teniendo referentes inmediatos a los que nos podamos remitir, así como también generando experiencia práctica, la cual ayuda en la labor crítica y ofrece nuevas dimensiones para analizar el trabajo de un realizador. La productora, a su vez, podría servirse de nuestra mirada crítica, dirigida tanto hacia su trabajo como a la reflexión de obras externas, producidas dentro y fuera de este país, para apoyar a la diversidad de su trabajo futuro. Es un beneficio mutuo y sus frutos se verán a lo largo del tiempo.

¡Y a buena hora sucedió todo esto! Gracias al inicio de esa relación cooperativa, fue posible re-diseñar la página, obtener un logotipo nuevo y algunas campanas y pitos que verán por ahí, en la medida que quieran extraviarse nuestros estimados lectores. Eso sí, ha sido un proceso arduo, en la medida que es menester extraer tiempo libre (cada día más escaso) para adelantar el renacimiento de este sitio, e inicialmente no se obtiene mucho a cambio, siquiera retroalimentación.

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Mientras escribo esto, hay otro fenómeno teniendo lugar, cada vez con mayor intensidad: se están produciendo muchas más revistas de cine a nivel nacional. No voy a mencionar concretamente cuáles, porque iría en detrimento de nosotros mismos; algunas de ellas tienen abogados, editores contratados, esos falibles y cada vez más necesarios community managers, ¡E incluso salarios! Por lo que producen contenido con una presentación y un ritmo mayor. A pesar de que posiblemente no podamos ‘competir’ en términos semejantes, eso no nos quita la posibilidad de seguir haciendo lo que más nos gusta, y el motivo por el cual este proyecto sigue en pie. En esencia también es una buena noticia, o cuando menos, un indicador de la salud que se vive en la (llamémosla) escena cultural local. Todo esto va acompañado de mayores y mejores posibilidades para la producción de contenido audiovisual, con cada vez más gente aventurándose a escribir y realizar largometrajes por su cuenta, la creciente oferta de cámaras de formato 2.5k y superiores y un ávido deseo por participar y darse a conocer en festivales; caso puntual: Leidi, de Simón Mesa Soto, ganadora a mejor cortometraje en Cannes en su edición del 2014. Nos reservamos por lo pronto la opinión acerca de este trabajo, pero debe decirse que toda esta explosión de contenidos ayudaría a la creación de nuevos discursos y perspectivas.

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Así, el nuevo año que se acerca trae consigo toda una serie de desafíos que deben ser superados de alguna u otra forma. Semejante a una relación sentimental entre dos seres humanos, la existencia de esta productora con la que nos hemos aliado implica que ya no podemos pasar las noches en vela, acostados en la sala en ropa interior y comiendo cereal a las 3:00 am mientras se descarga algún tipo de pornografía de Europa del Este. Ahora hay citas, compromisos y ropa presentable para salir a comer y bailar. Eso siempre ha existido, pero los motivos actualmente son mucho más fuertes, y sólo el tiempo nos dirá si esta página puede cumplir las expectativas de esa unión.

No quisiera adelantar mucho más de lo que se viene, porque por lo general no se termina haciendo (el ‘jinx’, que llaman) y sería mejor que nuestros escasos pero habituales lectores se dieran cuenta por sí mismos. Algunas cosas son autoevidentes, el gato y el cuervo, siempre observantes a desbaratar y maldecir todo lo que se les cruzara al frente, han recibido nuevos miembros en su comunidad, a quienes conocerán en su debido momento. Más allá de eso, preferimos permanecer en el relativo misterio del trabajo.

Así pues, esta nueva y enorme familia que se crea de repente será, posiblemente, la puerta para un futuro brillante y distinto en este sitio. Gracias a todos (contados con los dedos de las manos y los pies), los que nos han acompañado hasta ahora, y que ojalá sigan haciéndolo en los años que vendrán.

Horr-o-rama 2: Última Semana

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Han visto con nosotros numerosos desangramientos, y para cerrar, queremos invitarlos a un último ciclo sin un eje temático más allá de una elección arbitraria de los organizadores. Las películas que tendremos la fortuna de ver son:

Jueves 31 de Octubre: House (Nobuhiko Obayashi, 1977), duración: 88 minutos.

Viernes 1 de Noviembre: Jacob’s Ladder (Adrian Lyne, 1990), duración: 113 minutos.

Sábado 2 de Noviembre: Candyman (Bernard Rose, 1992), duración: 99 minutos.

Abandonen su cordura. Ha sido una aventura arriesgada y estupenda para un puñado de primerizos cuya única intención ha sido compartir unos cuantos dulces y trucos fílmicos con ustedes. En sí, el establecimiento conserva sus precios: la entrada cuesta $5.000 y viene con una cerveza o gaseosa, a su elección. Las funciones empiezan a las 7:00 pm, se recomienda puntualidad, y hay parqueadero vigilado. La dirección, como siempre, es Calle 54 #36A-36, a 3 cuadras y media al occidente de la estación de Transmilenio “El Campín” y a una cuadra al norte del puente peatonal de Icontec (también conocido como la entrada de la Nacional de la 53).

Filmigrana, donde una imagen y mil palabras van acompañadas.
Filmigrana, donde una imagen y mil palabras van acompañadas.


Los recordamos a todos por nombre propio, y esperamos que vuelvan para esta última entrega, antes de embarcarnos de lleno a la magia de la producción cinematográfica.

Horr-o-rama 2: Semana 2

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Tal como los mejores asesinos en serie y demonios del Averno cuyos patrones consideran una inversión redituable, nosotros también volvimos de la tumba para darles más. En nuestro caso no son puñaladas ni maldiciones lo que ofrecemos, sino más bien películas (que puede venir siendo peor). Atención, aquellos que todavía aprecian su cordura, venimos con lo siguiente:

Jueves 24: The Exorcist III (William Peter Blatty, 1990), duración: 110 minutos

Viernes 25: A Nightmare on Elm Street 3: Dream Warriors (Chuck Russell, 1987), duración: 96 minutos.

Sábado 26: Hellraiser V: Inferno (Scott Derrickson, 2000), duración: 99 minutos.

Aléjense de los malos augurios que todo el mundo suele arrojar sobre las secuelas, que son “malas” y nada más que un “intento de ganar dinero con una propiedad familiar”. Y bueno, algunas personas tienen que comer y cobrar un salario, pero en ocasiones especiales, como las que veremos esta semana, esas mismas personas se dedicaron lo suficiente para hacer un producto con mucho cariño y calidad.

Por las familias de esas personas, y por nuestro cortometraje en pre-producción, venga a disfrutar de estas funciones.

La entrada cuesta $5.000 y viene con una cerveza o una gaseosa, a su elección. La dirección es Calle 54 #36A-36, una casa de 4 pisos y rejas negras junto a un edificio en construcción. Algunos ya la conocen, y otros se preguntarán por qué no habían venido antes. El parqueadero es vigilado y gratuito, puede venir en carro y en compañía, en caso de que el transporte público sea una preocupación. Y la hora de entrada, como viene siendo costumbre, es a las 7:00 pm.

"Cómo llegar", ahora a todo color.
“You’re here.”

Una vez más, bienvenidos a Horr-o-rama, un evento anual de Filmigrana.