Mario Ribero: Mamá Tómate la Sopa (2011)

Son las 10:45 PM y acabé de llegar de una sala de cine, mis estimados lectores de Filmigrana, con una llama en el corazón que me resulta difícil de ocultar. Es un fuego vivaz y no muy luminoso, tal vez similar al que generan las estufas de gas, mas este gas es pútrido y envilecido, de coloración pálida y enfermiza porque sí, como lo pueden leer en el título, estuve en una sala de cine viendo el último engendro del Canal RCN. Nadie me obligó con un revólver a ir y ver esa película, mucho menos a escribir estas líneas, y si algo sabemos bien en este sitio es que la gran mayoría de las películas tienen algo adentro, fragmentos valuables y reflexiones sobre una época, un lugar o una sociedad en particular, a pesar de las claras distinciones que se puedan establecer entre la idea o intención original y el producto terminado. Proseguiré la marcha con ese fuego iluminando mi tristeza, con la confianza de que apenas acabe este escrito se haya disipado en un mínimo el abuso al que me sometí.

Ejemplo de tales remanentes, de intención y mensaje, es mi análisis anterior sobre Silencio en el Paraíso, algo obnubilado y carente de bases sólidas debido a mi largo hiato de inasistencia a las salas oscuras, aunque igual se habla de una película que evidencia un deseo de comunicar y dar a conocer a partir de la narrativa de ficción. Esta vez no hablaré sobre el Brasil, los neorrealistas o esos asuntos tan bellos y sensibles. El presente caso, dirigido por un veterano de telenovelas y culebrones de la franja Triple-A, es sumamente especial e insólito en varios sentidos. Para un hombre que lleva muy poco de haber empezado su recorrido de apreciación y admiración cinematográfica, no guardaba en mi memoria una película que no tuviese conexión con absolutamente nada, y que fuera el negro reflejo de un abismo creativo muy pródigo en torturar las nociones de tiempo y espacio, sin mencionar la de una simple narrativa en sí. Esto tiene méritos. De antemano sabía que este 25 de diciembre sería memorable, pero ¿Son estas las lamentables proporciones?

Es un hito en la historia del cine de nuestro país porque, de acuerdo a las más innobles tradiciones, todos los 25 de diciembre desde hace doce años se estrena una comedia blanda y ligera de la mano de alguno de los reconocidos empresarios que viven de ellas, nombres conocidos en el medio como Harold Trompetero y Dago García, por citar a los más prominentes; lo particular de esta ocasión se halló definido en la posibilidad de elegir una de dos películas para ver el día festivo, cada una producida por uno de los dos canales privados con los que actualmente contamos, léase Caracol Televisión y RCN. Ambas películas son dirigidas, producidas, escritas e interpretadas por personas demasiado habituadas a las telenovelas, un notorio producto de exportación nacional, y esos resultados se resienten en pantalla, llevándonos a imaginar que veremos una telenovela de dos horas.

“Un hijueputa que nadie tiene motivos para querer y aprender de él, ese es nuestro protagonista, carajo” Mario Ribero, a lo largo de 5 años de trabajo en este proyecto

No he empezado a hablar acerca del argumento, debido a que en mi estilo de redacción suelo ponerle subtítulos imaginarios a los párrafos, antes de escribirlos. “¿De qué trata esta película?”, originalmente debería ir acá, pero fue una interrogante inceremonialmente reemplazada por la siguiente pregunta retórica: “¿Trata sobre algo esta película?”, porque muy a pesar de las sinopsis impresas y digitales, el trailer escueto y lo que les pueda decir como testigo de la inanición espiritual del Sheol, no hay algo que pueda responder con fidelidad.

Compré una boleta convencido en que vería la historia de Vicente Vaca (Ricardo Leguizamo), un “cuarentón” mantenido por su madre (Consuelo Luzardo pagando deudas) y buen vividor de un barrio tradicional de Bogotá, ya que ese es el único espacio diegético que existe en estas películas y la deducción llegó gratis. Vicente conoce a Cristina Melo (Paola Turbay, en su regreso a la memoria colectiva de nuestra nación), quien acaba de montar una peluquería en el barrio y juntos se complementan, debido al infinito e imposible amor del colombiano promedio al que va dirigido este sainete de 93 minutos, poco tiempo como para que el oleaje de la mediocridad me pueda afectar. Lo que obtuve por mi dinero no sólo fue algo distinto, sino que era muchísimo peor de lo que esperaba.

A cambio del storyline anterior me dieron una carne magra y dura, muy similar a la que los sobrevivientes de la famosa novela de Piers Paul Reed, “They Live!”, prueban al comerse entre sí. Es la historia apresurada de Ricardo Leguizamo, pagado para recitar unas líneas y responder temporalmente al nombre de “Vicente Vaca”, quien aparece en una cama antes de ser generosamente consentido por Doña Berta (Consuelo Luzardo pagando deudas) y nos muestra un poco de lo que sería la vida de eterna e injustificada manutención de Vicente, o al menos eso nos vemos presionados a imaginar si fuese escrito por alguien que conviviera con seres humanos. Claudia Liliana García, infortunadamente, no es una de esas personas.

Le sigue un puñado de viñetas, diría que muchas para lo tediosas que son pero muy pocas para explicar quién demonios es el protagonista. Ricardo/Vicente se masturba en la ducha, posiblemente en una sola toma, y a través de un diálogo descaradamente expositorio de telenovela conocemos, de inmediato, el arribo de “La nueva peluquera del barrio”. Las palabras intercambiadas sólo sirven para explicar menudamente lo que sucederá a continuación, sin dar un mínimo atisbo acerca de las personas que las enuncian. Aquel que deberíamos conocer como Vicente llega a la peluquería, instalada en un apartamento perteneciente a un barrio tradicional de Bogotá (¿?), lo cual sobra decir que es sumamente inverosímil, y ahí se encuentra con Paola Turbay, a quien de buena suerte llaman Cristina, y tras un breve y absurdo diálogo que una vez más se esfuerza (muy poco) en impulsar la secuencia de imágenes, aparentemente ambos quedan con una muy buena impresión del otro; él porque es un cerdo inmoral tetas culo bogotano tetas, y ella porque Claudita tenía que salir temprano a hacer diligencias y, “bueno gente, empezamos a rodar mañana”.

De sopetón descubrimos que Paola tiene un emplasto para la calvicie como parte de su negocio ‘todero’ y Ricardo se suma tímidamente como voluntario del tratamiento. Tiene una erección durante el masaje capilar, suena una bossa nova de saldo y mi cerebro empieza a trabajar con fuerza, porque sabe que todo esto lo llevará a algo terrible.

“Claro que la película tiene continuidad, cuando se acaba una lata de cinta la siguiente empieza de un saltito” Un tipo que andaba por ahí, y lo nombraron Editor.

Como si nadie tuviera prisa, la película logra dilatar los 96 minutos originales y convertirlos en un tapiz interminable de efectos comédicos inmediatos, música engorrosamente inapropiada y muchos bostezos, producto ya sea del deterioro mental que llegué a sufrir o bien, porque las secuencias apenas si están empalmadas entre sí. Es una comedia, pero no por eso tiene la licencia para sacar situaciones de la manga, con el único fin de hacer uno u otro comentario sobre sus personajes (sic), lo que al final lleva a que el guión se muerda la propia cola y viole las reglas construídas dentro del universo diegético, por lo que se asume que ninguna acción tiene una consecuencia tangible o un efecto, ya sea dramático o comédico. Se espera que haya incluso una identificación con esa planta de insufribles, pero ni siquiera hay un esfuerzo por realizar una mínima investigación, posiblemente debido a que estos guiones se empiezan y terminan en una conversación que emula una peluquería, muy lejos de una de verdad.

Por algún motivo hay secuencias que son innecesariamente largas, como cuando Ricky (olvidé el nombre del actor, pero sé que es un tipo miserable), el hijo McGuffin de Paola Turbay, toma el carro que está a nombre de Vicente y conduce a su novia a una fiesta surreal en alguna esquina genérica de la ciudad. Es algo que no dice absolutamente nada, aunque en la maligna intención de sus realizadores puede venir siendo algo análogo a “Como para que los chinos de las familias señalen y se rían, qué chimba hermano 😀 La hicimos“. En otro momento hay una especie de fiesta electrónica que da bastante grima, a pesar (o tal vez a causa) de la grúa de cámara montada en locación.

“¿Foquista? Jajaja, compré un petaco de pola con esa plata” El director de fotografía

Y con todo, siguen siendo secuencias rodadas con el más premuroso de los afanes. De todo el equipo de producción sólo el nombre de Javier Hernández se me queda grabado en la memoria, particularmente por su trabajo como foquista y porque no me quedo corto al enunciar que jamás fue a trabajar. No hay composición fotográfica, cortando arbitrariamente pedazos de actores y ensalzándose en planos que mantienen con fidelidad el voto de mutismo lúgubre. Si se habló de los diálogos ennervantes, hizo falta mencionar la lenta cadencia del doblaje y la calidad genérica de este. El apartado sonoro en compañía de la música gratinada y de stock que pertenece a Monsieur Periné*, una banda que confieso no hallarle ni un poco de gusto, turbó mis oídos en los momentos más incómodos de esta presentación de diapositivas.

Como ya lo mencioné este largometraje tiene el mérito especial de ser completamente atemporal en el peor sentido de la palabra, sin ningún tipo de reflexión creativa o estética sobre nada en particular, pero aunque Ribero se haya esforzado bastante en desprenderle todo subtexto o substrato imaginable (entiendo lo mucho que cuesta, Mario), queda informe y etéreo el falocentrismo cavernario y los comentarios nada sutiles sobre la sexualidad. Y al final, cuando Paola logra promover su dudoso producto para la calvicie, vemos lo único que se parece a un mensaje en toda la película: un comercial de telemercadeo en el que se pone dicho producto a la altura de todas las cremas de excremento y bálsamos similares, un producto que al final resulta siendo una delusión, un nefasto timo. De manera muy autoconsciente, la película nos sugiere que si seguimos como estamos, seguiremos viendo esta clase de producciones para los años venideros.

A lo largo de la proyección, y en especial al final, me sentí sumamente solo y miserable, no porque me identificara de alguna manera con el protagonista de este absurdo y prolongado cortometraje universitario; el efecto se debió a que, a pesar de la chabacanería y los chistes pueriles sobre penes, nalgas y sopas de lenteja, nadie se reía en la sala. La concentración de estrés y enfado llegó hasta mí sin ninguna clase de traba, cuando supe que tenía que vivir este penoso calvario hasta el final que no se veía venir. A pesar de los inconvenientes, sigue siendo una manera textual de ver cómo no se hace una película, como arruinar el material fotosensible desde el primer momento y hacer sentir a sus espectadores como tarados, víctimas de abusos y maltratos, para al final dejarlo todo como estaba al principio. Darle sopa a mamá, una manera pasiva-agresiva de mantenernos fieles a la tradición cinematográfica nacional.

¡Hey, qué bien!: El Mercedez-Benz que el argumento menciona como “Modelo 64” se halla en decente estado.

Emhhh: los double-entendres sexuales relacionados con los masajes, al principio son una herramienta aparentemente propia del universo diegético, pero no tardan mucho en tornarse cansinos, como casi todo lo relacionado con este producto.

Qué parche tan asqueroso: no están inscritas en la película per se, pero estas citas acerca de su realización no distan mucho de las frases en comillas y negrilla que he situado a lo largo de este artículo. Extraídas de esta nota del diario El Espectador me precio de ofrecer un par:

Mario Ribero: “Quise hacer una película para mi país. Yo nací aquí y no puedo hablar de otra cosa”

Claudia Liliana García, la guionista: “Era necesario ir al hogar, pero no con chistes sino con un humor inteligente”

Qué ratas. No vayan, por favor.

_____________________________________

*Averiguando un poco más en el citado artículo, hasta donde el enfado me lo permite, me entero que Monsieur Periné en realidad toca al ritmo del jazz manouche, algo relacionado en algún nivel con Django Reindhardt, y elementos de ritmos latinoamericanos. Al final suena como una bossa nova muy simple, y el hecho de musicalizar esta película tampoco la lleva muy lejos. Lo lamento por los fans de la banda, pero así percibo el panorama.
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19 pensamientos en “Mario Ribero: Mamá Tómate la Sopa (2011)”

  1. No me gustó el artículo. Habla -como es natural, sólo que esta vez lo es en exceso- más del tipo de persona que lo escribe que de la película como tal.
    Hay comentarios en el artículo en el que se le habla a un público que debe conocer ciertas cosas de cine y demás antes de leerlo. Cosa que establece una distancia muy grande entre el lector y el texto. Muy mal por eso, salvo que la intención sea justamente esa.
    No he visto la película, pero creo que es muy oscura la forma en la que se “analiza” el tipo de humor que esta maneja. Al ser este punto uno de los más complejos en cualquier cultura, habría que ser más cuidadoso al respecto.

    1. La distancia marcada entre cualquier documento y su receptor está determinada por el segundo. Si las limitaciones culturales y sociales del sujeto limitan la apreciación del texto, hay soluciones tan sencillas como detener su lectura, desecharlo o simplemente burlarse ante su impenetrabilidad; en otras palabras Filmigrana lamenta no haber satisfecho sus necesidades consumistas en las que los dos puntos de vista no convergen y, por lo tanto, deben tomar caminos distintos. Por su parte, esta página reconoce que es igual de voluble a la crítica que cualquier objeto con la tranquilidad de justificar sus denuncias, al igual que sus elogios, exigiendo a los lectores a agudizar sus miradas sobre las industrias culturales que, en este caso, están arruinando a nuestra sociedad (humor inteligente mi culo). Si mi compañero Valtam se aventuró en la encrucijada de hacer esta oscura reseña es porque la ponzoña producida por su (arriesgado) sumergimiento lo obligó a vomitarla a costa de cobrar la vida de mi apreciado compañero. Espero que en futuras ocasiones cuide su salud y reconozca el peligro de ir a cine; que haya sobrevivido no nos garantiza que los otros espectadores que lo acompañaron en tan catastrófica velada lo hayan logrado.

  2. En cierto aspecto las criticas son una forma indirecta de fanfarronería. Tu estilo soberbio e inmaduro describe muy mal lo que quieres comunicar acerca la película pero si revela fácilmente tu chapucería en este oficio.
    También vi la película y como una persona que conoce de esto, la recomiendo como por fin el comienzo de un buen cine en Colombia.
    Con lo que si tendría mucho mas cuidado es con expresarme de manera tan atrevida, poco profesional, errónea y grosera de personas como Mario Ribero, ya que conozco su trayectoria la cual habla por si sola. Este director aparte de hacer un gran clásico del cine colombiano ¨El Embajador de la India¨ al igual que series como La posada, Vuelo Secreto, y Betty La fea entre otros, es la persona mas preparada para este oficio en el pais, habiendo recibido especializaciones con los mejores cineastas del mundo.

    Chaval, realmente no sabes lo que dices…

    1. Ante todo agradezco que se haya tomado la molestia de comentar, Juan, a pesar de que haya llegado por esta publicación en particular.

      En efecto, este artículo fue pensado como una pieza especialmente hostil e insolente (y debí haber situado una advertencia de ello) pero eso responde a que esta película también peca de agredir, tanto al espectador casual como a aquel que quiera ver algo más allá de lo que se muestra en el tiempo corrido en pantalla. Vaya, pero mi intención no parece estar reflejada en lo que escribí, como le sucede al director con esta obra.

      Después de haber descansado un par de días podría escribir un nuevo artículo sobre este mismo producto, explicando sus falencias de la mano de ejemplos puntuales pero, le soy sincero, tras correr los créditos noté que tenía un fortísimo dolor de cabeza, generado por su “humor inteligente”, su confusa ejecución y la imposibilidad de sentir algo de empatía o distanciamiento intencional frente a los personajes. Lamento que se haya elegido una fecha tan desastrosa como el 25 de diciembre para lanzarla, tal vez mi carácter juvenil no la habría asociado con la cantidad de fiascos que han salido ese mismo día a lo largo del tiempo, pero si de algo puedo estar seguro es que, muy a pesar de la trayectoria y los créditos de las personas que trabajaron en ella (seguro que todos son personas ejemplares y muy trabajadoras), “Mamá Tómate la Sopa” no se puede parar por sí sola.

      Estoy de acuerdo con que el cine colombiano está a punto de entrar a una nueva etapa, tanto artística como técnica, pero el asunto no va por el lado de esta clase de comedias blancas que presuntamente ensalzan nuestra identidad y nos invitan a “reflexionar” con sus tocantes historias. Es difícil, y ojalá más personas lo intenten, el acto tanto de ‘criticar’ como el de realizar películas, es un reto que sí estoy dispuesto a aceptar, porque a veces hasta los más preparados se resbalan y tienen que ver el asunto con otros ojos.

    2. Creo que aludir a la trayectoria del director no exime a éste de hacer cosas latudas y viscosas en el presente.Ese no es argumento para defender una película ni cualquier otro tipo de producción cultural.

  3. “También vi la película y como una persona que conoce de esto, la recomiendo como por fin el comienzo de un buen cine en Colombia.”
    Cómo una persona que también conoce sobre esto, debo decir que no tengo ni idea de que película vio usted.

  4. Dustnation está bien que defienda sus posturas, pero bájele al apasionamiento de sus respuestas, pueden resultar ofensivas. Aún no he visto la película y tampoco pienso hacerlo, no por el artículo sino porque basta con el trailer para querer apartar la vista. Sin embargo y cómo bien lo sabe nada puede hacerse contra las subjetividades.

  5. Me da muchisima lastima, pero infinita, que a esto le tengamos que llamar cine colombiano, no he visto la película y no me pienso someter a tal tortura, (valiente el escritor que lo hizo), el director podría por favor quedarse haciendo novelas, que eso lo hace bien, y dejar a personajes como Ciro Guerra o Carlos César Árbelaez tomar las riendas de la sensibilidad cinematográfica de este país.
    Pero bueno igual hay que seguirla embarrando para lograr llegar la belleza de cine que esta en el ideal de nuestras cabezas.
    El articulo me pareció bastante apropiado, pienso que no le podemos pedir al pobre personaje que se fue a chupar este hueso que sea objetivo, es imposible, y en los escritos, muchas veces lo mas importante es sentir que quien lo hace tiene un punto de vista, se parezca o no en algo al mío.

    1. Lo que veo es que fue una pelicula buena por que si uno ve portales social media etc.
      A unos les gusto me incluyo y otros no y esta muy 50/50 esto me indica que hay algo bien por que cuando todos dicen es mala ok es mala o es buena ok es buena pero cuando hay tanta pasion y de lado y lado es algo bueno pienso yo .
      Ademas una pelicula fuera de lo comun y sin violencia
      Hay que verla y defina de que lado esta por que al parecer no hay termino medio

      1. Con todo respeto, Jorge Ramos, pero es usted un troll insistente.

        Posiblemente lo más hilarante del asunto es que hable de la existencia de sitios en los que se hable bien de la película. En las primeras tres páginas de búsqueda de Google, por ponerle un ejemplo, sólo hay publicidad, y tal vez 2 o 3 entradas como esta. Por lo demás, creo que no he leído hasta ahora una reseña completa que me presente, de alguna manera u otra, que la película que yo me ví sea buena en algún nivel. Y si lo que está haciendo es tomar mi artículo como ejemplo de pasión pues, gracias, es loable que vea entrega en mi trabajo pero la verdad tengo cosas mucho mejores que ver y escribir.

        ¿Que es una película fuera de lo común? Es más bien una sopa de lugares comunes muy espesa y trasnochada, un guión escrito por los números.
        ¿Que no hay violencia? Jesucristo, arrollan a una señora de edad con un automóvil y esperan que eso nos parezca trágico/comédico, porque de un momento para otro y sin motivo aparente la brújula moral de la coprotagonista se inclina para decirle al cuarentón que cometer un parricidio no tiene nada de malo, cuando en realidad la única cualidad sensible y aparente por la cuál ella le pone atención desde un principio es justamente por ser tan dócil con su madre. ¿Ve? Si estuviera bien escrita eso tendría un mínimo de sentido, y si sus argumentos frente a este artículo y lo que opina la gente de él estuvieran sobre algo sólido yo no me vería forzado a traer a la luz que, una vez más, esta película es un fracaso. Pero aquí me tiene.

        Cumpliendo la labor de portal, le recomiendo que vaya a ver The Descendants (2011) de Alexander Payne o cualquier cosa de una persona que sí lleve tiempo haciendo cine y sepa en qué consiste. Ojalá le guste.

  6. Que tipo de persona se espresa de esta forma muy bajo yo vi la pelicula y me parecio ina buena trajicomedia un final fuera del tipico final bien trabajdo si usted no puede ver esto dediquese a otra cosa por que el periodismo ya li perdio

  7. Obviando su espantosa ortografía y sintaxis, espero que entienda que la crítica de cine es siempre subjetiva y frecuentemente negativa. Mientras es cierto que el artículo puede ser demasiado agresivo por momentos, también es cierto que el autor da argumentos válidos y puntuales para justificar su enojo.

    1. Lo siento pero el echo que esta persona esta escribiendo algo publico con el unico objetivo de destruir con poca conciencia objetiva no tiene disculpa y muy poble sus argumentos para escribir un portal

  8. Una vez más objeto contra su incomprensible redacción, que solo empeora su ya débil argumento. El hecho de que algo sea público no significa que deba ser complaciente, especialmente sí se trata de una crítica subjetiva. No sólo esto, lo que usted llama ‘destrucción carente de conciencia’ es totalmente inexistente, porque mientras la crítica puede ser brutal en su ejecución, también es brutalmente honesta, y sumamente consciente a la hora de denunciar este filme por, no solo su baja calidad de factura cinematográfica, sino por su ausencia de contenido complejo. Y sí ese no era el punto, y sólo se trataba de brindar placer escapista (algo probable, aunque desmentido por las entrevistas dadas por los realizadores), entonces peca de peor manera por aburrida y mediocre.

  9. ¿por que a la gente le molesta tanto que no estén de acuerdo con su manera de ver las cosas? crajo es importante que existan diferentes puntos de vista, si a usted Sr. jorge le gusto la película, esta perfecto disfrútela, sea feliz, pero más importante deje al resto ser feliz, el man esta haciendo catarsis escribiendo estas líneas para que no le salga una bola de odio en la garganta, y lo bueno de escribir, de pensar de existir, es que puede hacerlo como le plazca. Así que sean libres de vomitar o admirar este tipo de películas, pero dejen ser.

  10. Buenos Días,

    Lo primero que tengo que decir es ¡wow!, cuántos comentarios a favor y en contra no solo de la Película, sino del artículo. Bien por eso.

    No he visto la película (Y con la gracia de Dios no lo haré), y no puedo decir mucho de ella formalmente. Sin embargo, no se necesita torturarse dos horas como valientemente lo hizo el señor Valtam, para darse cuenta que los estrenos navideños son en pocas palabras, un insulto, no tanto para el espectador (por razones que mencionaré más adelante)¡ sino para aquellos que quieren hacer cine, o lo intentan, o qué sé yo!

    Viniendo de una familia cero cultural, algunos defienden a la película, al canal, a sus producciones y otras tantas cosas sin ningún sentido para mi. A ellos les gusta, y lo respeto, pero eso no deja de lado lo ofendida que me siento (por ellos, por los otros y por mi) cuando tengo que soportar éste tipo de producciones. A lo que voy es: ¡Allá ellos!. El oficio de estos jóvenes redactores es expresar lo que sienten al ver una película. No es la verdad absoluta, y, tengo que decirlo, me parecen bastante pretenciosos y a veces un poco idiotas (Lo digo con cariño), pero me encanta que lo sean, que escriban como se les da la gana (Su forma de redactar me fascina) y mucho mejor si es de las cosas que me gustan y considero fuera de éste mundo.

    Si no les gustan las opiniones de otros, bien. Y que lo hagan saber es aún mejor. Pero pues… ni modo. Cada quien con lo suyo. Es obvio que éste artículo es el resultado del dolor de un espectador que no soportó más. Vendrán tiempos peores y espero seguir leyéndolos.

    Con cariño (?)

  11. Excelente articulo! disfrute muchísimo leyéndolo y gocé aún más de la discusión en pro y contra planteada en estos comentarios. Personalmente me parece repetitivo el tema de la chabacanería y del colombianismo llevado al cine, para eso está la televisión , sus novelas y argumentalmente pobres seriados plagados de chistes regionalistas que alguien fuera de este país no entendería nunca. Así mismo, no estoy de acuerdo que realizadores de novelas, hagan cine y lo traten (visual y argumentalmente) de la misma manera que la televisión, y lo que es peor los pocos medios existentes lo promuevan y publiciten como el pináculo del cine nacional. El cine siempre será algo diferente de la TV, y no siempre los más “reconocidos” son los mejores, en un entorno audiovisual donde pesa más “el contacto” que “el talento”. Que bueno que se haga cine en Colombia, y que bueno que haya critica y discusión al respecto. Muy buen escrito que refleja el sinsabor de confiar ciegamente en una producción nacional y salir de la sala defraudado.

  12. Jamás he confiado en las producciones nacionales, la mayoría de películas que salen a la luz por la época decembrina siempre apuntan a llenar las salas de personas a quienes les agraden los temas populistas, y por otro lado, la gran parte de producción nacional de los últimos años se enfoca en temas de drogas, sicarios y traquetos de los que realmente puedo estar harta.
    Cómo se explica que agrade una película que habla de lo mismo que uno ve a diario? No sé, en mi humilde opinión el cine tiene como uno de sus fines, sino el mayor fin, entretener al espectador y no hay nada mejor que una película que pueda alimentar la creatividad y la imaginación (sin estarme refiriendo necesariamente a películas de ficción).
    No he visto la película y sinceramente no me quedan ganas de hacerlo, y sin ser crítica de cine, o experta en el tema me atrevo a decir que pude leer el artículo sin problema y me gustó bastante (eso sí hubo que “googlear” un par de nombres para entrar en contexto).
    Respeto bastante el trabajo de Filmigrana, he encontrado varios artículos que me inducen a mirar la “otra cara” del cine, e incluso me han inducido a ver películas “pésimas” para poder sacar mis propias conclusiones.
    Sigan posteando continuamente en el sitio! Es bastante agradable!

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